| 1. ¿En
qué consiste?
Entre los médicos, psicólogos, psiquiatras
e incluso sacerdotes es bien conocido el llamado “síndrome
post aborto” (“P.A.S”: “Post-Abortion-Syndrom”).
Designa el cuadro patológico que comprende
un conjunto de síntomas fisiológicos,
psicológicos y espirituales desencadenados
tras la realización de un aborto.

2. ¿Quién lo padece?
Afecta fundamentalmente a las mujeres que han abortado,
pero también se verifica (en distintos grados)
en todos los demás que han intervenido en el
hecho: el padre de la criatura, los médicos
y la persona que aborta. Los síntomas que se
manifiestan están en relación directa
con las razones por las cuales se abortó, el
tiempo del embarazo, la relación entre los
padres de la criatura, etc.
3. ¿Cuáles son sus síntomas?
Especificando más detenidamente podemos enumerar
los siguientes síntomas:
| 1.- |
Síntomas
de pesar y dolor. Toda pérdida genera
un estado de duelo; y es mucho más difícil
superar el dolor de un aborto provocado que
el de un aborto espontáneo, producido
por la misma naturaleza, y esto por varias razones:
la persona se sabe culpable de la pérdida,
no tiene posibilidades de visitar el cuerpo
del niño, ha existido un trabajo de autoconvencerse
de que no se trataba de un ser humano (curiosamente
este trabajo de autoconvencerse deja en la persona
un mayor sentimiento de culpa, porque sabe que
ha tenido que buscar argumentos para justificar
un acto al que no le inclinaba espontáneamente
su conciencia).
Cuando el dolor no se superan, conduce a la
depresión. La depresión puede
alterar el sistema
inmunológico, y con esto se aumenta
el riesgo de contraer infecciones e incluso,
en casos extremos, se ha constatado el inicio
de procesos cancerígenos. También
ha ocurrido que personas, que han caído
en estados depresivos agudos, se han transformado
luego en personalidades psicóticas. |
| 2.- |
Sentimiento de
culpabilidad. En muchos estudios se ha observado
que cuando no hay sentimiento de culpa, se suele
dar una tendencia al alcohol o a la drogadicción;
en cambio, cuando hay sentimiento de culpabilidad
se suele caer en estados depresivos, que se manifiestan
en grandes tristezas, llantos, visión negativa
y pesimista del mundo circundante. Cuando el sentimiento
de culpa es muy grande lleva a sentimientos de
pánico y autodestrucción. |
| 3.- |
La agresividad. Un efecto
del conflicto desatado por el aborto es la agresividad
de la mujer hacia los que han intervenido en el
aborto: el médico, el novio o esposo, los
parientes o amigos que la empujaron al acto, e
incluso contra sí misma. De alguna manera
descarga así el sentimiento de culpabilidad
contra sí misma y el sentimiento de víctima
respecto de los demás. |
| 4.- |
Incertidumbre afectiva.
Parte de las dudas en la toma de decisión
sobre el aborto gira en torno al amor o deseo
natural del niño del que está embarazada
la mujer. Sabe intuitivamente, aunque no lo quiera
hacer reflejo, que su acto abortivo contradice
su amor natural. |
| 5.- |
La interrupción abrupta
del ciclo hormonal. En las mujeres hay ciclos
y ritmos naturales relacionados con el embarazo
y caracterizados por modificaciones en los procesos
hormonales, que terminan de modo natural al culminar
todo el proceso de la maternidad ; es decir, que
van desde el momento de la ovulación hasta
la finalización del tiempo de amamantamiento
del bebe. Los cambios hormonales dictaminan alteraciones
de orden físico, psicológico y emotivo.
Cuando se interrumpe el proceso de modo abrupto,
como ocurre en el aborto, tiene lugar en la mujer
un trastorno notable, con efectos en todos esos
órdenes: físico, afectivo, psicológico
y relacional; estas perturbaciones pueden ir desde
las depresiones en el orden emotivo, hasta la
constatación médica de mayores tendencias
a adquirir cáncer de mama, pasando por
problemas de integración social y familiar. |
| 6.- |
La “conciencia biológica”.
Es una constatación de muchos psiquiatras.
Cito el testimonio del psiquiatra Karl Stern:
“No pocas veces vemos que en los casos en
que una mujer comete un aborto artificial, digamos
en el tercer mes de la gestación, este
acto parece no tener consecuencias psicológicas.
Sin embargo, seis meses después, precisamente
cuando el bebé habría debido venir
al mundo, el sujeto cae víctima de una
grave depresión o incluso de una psicosis.
Ahora bien, acerca de esto se observan dos circunstancias
curiosas. La depresión se produce aun sin
que la mujer se dé cuenta conscientemente
de que “ahora es el momento en que habría
debido nacer mi bebé”. Además,
no es necesario que la mujer desapruebe el acto
de interrupción del embarazo, ya que su
profunda reacción de pérdida, (que
no va necesariamente unida con una preocupación
consciente por el parto fallido) coincide con
el tiempo en que éste hubiera tenido lugar. |
| 7.- |
El sentimiento de fracaso como
madre y problemas relacionados. A veces,
para llenar el vacío, tiene lugar un deseo
vehemente de querer reemplazar al niño
perdido; pero este deseo se mezcla con la sospecha
y el temor de no saber desempeñarse como
madre, o de no poder relacionarse con el bebé
de manera correcta, o de no saber criarlo. También
ocasiona miedo respecto de los hijos futuros,
por ejemplo: miedo a maltratarlos; a veces esto
ocasiona la decisión de no tener más
hijos. Algunos estudios muestran también
que algunas mujeres, que han abortado, tienen
problemas reales para llevar adelante posteriores
maternidades: tienen problemas para amamantar
a sus hijos, reaccionan con miedo o agresividad
ante el llanto de sus bebés, e incluso
una especie de rechazo (ocasionado por el miedo),
y como éste es percibido instintivamente
por el bebé, genera sentimientos de abandono.
A veces, como no quieren dañar al niño
y tienen conciencia de no saber tratarlo, terminan
mandándolo desde muy pequeño y sin
ninguna necesidad a guarderías infantiles. |
| 8.- |
Otros problemas.
Los estudios a los que hacemos referencia indican
también otros síntomas propios de
este “síndrome”, como por ejemplo:
alteraciones de diversa índole en el sueño
(pesadillas persistentes), crisis de identidad,
desconfianza, sentimiento de cinismo (conciencia
de la inocencia perdida) e incluso, enfermedades
psicosomáticas como anorexia
y bulimia. |
Por todo esto, hay que decir que los problemas ocasionados
por el aborto no son de ninguna manera puramente emotivos
y pasajeros, sino que tienen un fundamento real en
la pérdida voluntaria y culpable de un ser
humano indefenso sobre el que se tenía la responsabilidad
de la maternidad/paternidad.
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