| Los síntomas que el paciente puede presentar dependen de si el accidente es isquémico o hemorrágico, de si hay alguna enfermedad de base, del territorio cerebral afectado y del grado de alteración del mismo.
Los AIT suelen durar de 5 a 15 minutos y son un signo de alarma que nos alerta ante la posibilidad de una lesión que puede ocasionar un ACVA en el futuro. La recuperación se produce durante las 24 horas que siguen al ataque.
Distinguimos clínicamente entre los AIT del territorio carotídeo, los hemisféricos y los del territorio vertebrobasilar. En los primeros, es característica la falta de visión por un ojo, como si un velo o una sombra se interpusieran. En los segundos, es más característico el adormecimiento o la debilidad de los brazos, la confusión y la dificultad para articular palabras. Finalmente en los AIT del territorio vertebrobasilar, los síntomas son menos claros, pudiendo aparecer toda una gama de síntomas, desde una caída brusca sin pérdida de conocimiento a alteraciones de la marcha, vértigo, visión doble, alteraciones del habla, acorchamiento de la cara...
La incapacidad para mover uno o varios miembros, las alteraciones bruscas de la marcha y del equilibrio, o la falta de visión o de la capacidad para hablar son síntomas que alertan de una alteración cerebral grave.
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