| El colesterol
es un componente fundamental del cuerpo humano, pues
está presente en las membranas celulares y
en base a él se constituyen las hormonas sexuales
(estrógenos, progestágenos y testosterona)
y esteroideas (corticoides).
El colesterol es una molécula
grasa que circula en nuestra sangre unido a unas proteínas,
que actúan como "medio de transporte"
en el cuerpo humano.
La importancia de la hipercolesterolemia
radica en que los estudios médicos han confirmado
la relación entre el aumento de los niveles
de colesterol y el desarrollo de enfermedades cardiovasculares
provocadas por la arterioesclerosis
como es la cardiopatía
isquémica.
Hay dos tipos de colesterol:
· El HDL-colesterol:
lipoproteína de alta densidad también
conocido como "colesterol bueno".
· El LDL-colesterol:
lipoproteína de baja densidad que recibe
el nombre de "colesterol malo".
Se dice que el colesterol HDL es "bueno"
porque protege al organismo de las complicaciones
de la aterosclerosis, dado que transporta el colesterol
de las arterias al hígado. De este modo evita
la acumulación de grasas en las arterias y
la obstrucción de las mismas. En consecuencia,
los niveles de HDL superiores a 60 mg/dl son beneficiosos
para nuestra salud.
El colesterol LDL es "malo"
porque favorece la creación de placas de ateroma
en las arterias. Se aumenta así el riesgo de
desarrollar complicaciones cardiovasculares (infarto
de miocardio, infarto cerebral,
etc.).
Como norma general, el colesterol
LDL debe ser inferior a 100-130 mg/dl y el colesterol
HDL debe ser superior a 35 mg/dl en el varón
y 40 mg/dl en la mujer.
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