· Aumentar el
consumo de frutas, verduras, arroz, pasta
y legumbres.
· Tomar de medio a un litro de
leche al día o su equivalente en
queso fresco o yogures.
· Evitar los alimentos de origen
animal con mucha grasa (tocino, mantequilla,
embutidos, etc.).
· Hacer seis comidas al día:
tres comidas principales (desayuno, comida
y cena) y otras tres auxiliares
(almuerzo, merienda y antes de ir a la
cama).
· Ingerir carnes y pescados a la
plancha o hervidos.
· Comer pequeños tentempiés
durante el día para cubrir las
necesidades extras que el
cuerpo precisa en este estado.
· Evitar los alimentos con mucho
azúcar y en especial los prefabricados
(bollería).
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