| Monitorización
de la frecuencia cardiaca fetal
La monitorización de la frecuencia
cardiaca fetal se realiza colocando sobre el abdomen
de la embarazada un transductor que recoge el latido
cardiaco fetal y otro que recoge las contracciones
del útero. Esto queda impreso en una gráfica
en papel.
Se hace, como norma general, en todas
las gestaciones a partir de la semana 40 y durante
el periodo de dilatación en el parto. En los
embarazos de alto riesgo se realiza con una frecuencia
que varía dependiendo de las necesidades de
cada paciente (semanal, quincenal, diario, dos veces
al día, etc.).
Cuando a la futura mamá le vayan
a practicar una monitorización de la frecuencia
cardíaca fetal (popularmente conocida como
monitores o la máquina de las correas), debe
llevar ropa que le permita descubrir su abdomen con
facilidad. Se tumbará en una camilla, con el
vientre descubierto y le colocarán dos transductores
(uno para el latido cardiaco fetal y otro para las
contracciones) que se mantiene sujetos por dos cintas
alrededor del vientre. La prueba dura aproximadamente
entre 20 y 40 minutos, dependiendo de las necesidades
y de la indicación.
Todo queda registrado en una gráfica
de papel continuo.
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