| DEPRESIÓN PUERPERAL
¿Qué es?
Las manifestaciones suelen aparecer alrededor del tercer mes después del nacimiento, y pueden perdurar hasta el año. Se caracteriza por autodesvalorización y autorreproches, referidos a su competencia como madres. Refieren pérdida de interés o placer y una marcada anhedonia o falta de placer por todo lo que hace. El pensamiento es lento y puede presentar un lenguaje pobre con matices pesimistas. Puede existir pérdida de peso, cefaleas e insomnio. Afecta al 10-15% de las parturientas.
Las madres no reconocen su problema como una depresión, tratando de negarlo y evitando las situaciones de incompetencia. Suelen relacionarse con el lactante con desinterés o con un celo exagerado.
¿Cómo se hace el diagnóstico?
La detección temprana es fundamental, y las visitas pediátricas o al tocólogo son un lugar ideal para la entrevista y la observación de la relación madre-hijo.
Es importante que esté informada de que existen instrumentos fiables y válidos para medir la escala psicológica de la depresión posparto, como la Edimburg Posnatal Depresión, que su médico puede utilizar con el fin de detectar este problema.
Factores de riesgo
Del 10,2% de mujeres con depresión, un 62% tuvo depresión preparto o depresión en el embarazo, lo que confirma que la depresión durante el embarazo es un potente factor de riesgo de padecer una depresión en el posparto.
Tratamiento
La estrategia terapéutica debe centrarse en la detección y el tratamiento durante el embarazo (cursos de preparación al parto) y mediante el apoyo psicológico y terapéutico durante el primer año de vida del niño, puesto que los hijos de madres deprimidas son más irritables, sonríen menos y presentan déficits conductuales y cognitivos a los 3-4 años de vida (Holden, 1991).
Pueden ser útiles las terapias de grupo y de pareja, así como la psicoterapia individual que aumentan la valoración y la estima de la mujer.
Si su médico decide un tratamiento farmacológico, debe valorar no interrumpir la lactancia materna.
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