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La mielina es una sustancia grasa que rodea y protege las fibras nerviosas que ayuda a conducir el impulso nervioso. Cuando se pierde, el impulso nervioso disminuye o desaparece.
Estas lesiones son progresivas, pero no existen dos enfermos iguales y en cada uno de ellos la enfermedad va a evolucionar de forma imprevisible e individual. Así, en algunos enfermos puede ser relativamente leve y en otros resulta incapacitante o devastadora. Algunas personas que tienen esclerosis múltiple pueden verse afectadas de forma ligera, mientras que otras pueden perder la capacidad de escribir, hablar o caminar cuando la comunicación entre el encéfalo y las demás partes del cuerpo se interrumpe.
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