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Actualmente, no existe una prueba definitiva que sirva para diagnosticar la esclerosis múltiple. Sin embargo, se puede realizar un diagnóstico probable mediante una exploración clínica y una historia minuciosas que demuestren hallazgos que concuerden con la esclerosis múltiple, descartando otras posibles causas y enfermedades.
Sí existen, por consenso entre los diferentes especialistas, una serie de criterios que el paciente tiene que cumplir para poder considerar que sufre esta enfermedad:
- El paciente debe haber sufrido dos brotes, por lo menos con un mes entre ellos. Un brote es la aparición repentina o el empeoramiento de cualquier síntoma o síntomas de la esclerosis que dure, al menos, 24 horas.
- Deben poderse visualizar más de un área de daños en la mielina del sistema nervioso central y éstas tienen que haberse producido en más de una ocasión y no deberse a ninguna otra enfermedad.
Para evaluar la esclerosis múltiple, se pueden utilizar los siguientes exámenes de diagnóstico:
- Imágenes por resonancia magnética RMN del cerebro: detectan la presencia de las placas de esclerosis en los tejidos del cerebro.
- Potenciales evocados: para comprobar si los mensajes se han hecho más lentos en las diversas partes del encéfalo.
- Punción lumbar: se realiza para obtener LCR y poderlo analizar en busca de anomalías celulares o químicas relacionadas con la esclerosis múltiple.
- Analítica de sangre: se realiza para descartar otras causas de los síntomas neurológicos.
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