¿Qué
dice la Ley? |
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En el año 2002 nacía
una niña en Barcelona, fruto de un programa
de reproducción asistida tras la fecundación
in vitro de un óvulo congelado. La polémica
y el debate se basó en la interpretación
de la siguiente Ley: “No
se autorizará la crioconservación
de óvulos, con fines de reproducción
asistida, en tanto no haya suficientes garantías
sobre la viabilidad de los óvulos después
de su descongelación” (Artículo
11.2 de la Ley 35/1988, de 22 de noviembre).
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| ¿Cuándo
existirían suficientes garantías? |
Lo cierto es que, aunque
países como el Reino Unido, Alemania,
Estados Unidos o Australia permiten la utilización
de óvulos congelados con fines de reproducción
asistida, no existe ni en la legislación
internacional ni en la bibliografía científica
un criterio definido que considere que existen
suficientes garantías.
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| Un
poco de historia |
Los datos técnicos hasta
la actualidad respecto a la crioconservación
(mediante frío), que incluye la congelación,
el almacenamiento y la descongelación
de gametos y embriones (sí permitida
por la legislación vigente), indican
que los espermatozoides se pueden congelar con
éxito (ya desde los años 60).
Asimismo, la crioconservación de embriones
(primer embarazo en 1983) con transferencia
de un embrión humano, congelado después
de una fertilización in vitro, ha demostrado
ser exitosa.
Sin embargo, la crioconservación
de óvulos ha sido más difícil
por ser una célula muy grande, con un
gran contenido de agua y con una capa externa
muy resistente. Ello provoca que, en el proceso
de congelación, al quedar el agua retenida
dentro del óvulo, se formen cristales
que pueden dañar el interior del óvulo.
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| ¿Es una técnica
eficaz? |
Los primeros porcentajes que se
manejaban, en cuanto al éxito de óvulos
vivos tras la descongelación, giraban
en torno al 50%-70%. Las tasas de fertilización
eran del 30-50% de los casos, muy por debajo
de los métodos convencionales.
La inyección de un único
espermatozoide directamente en el óvulo,
una vez descongelado (inyección intracitoplasmática
de esperma -ICSI- intracytoplasmic sperm injection),
ha supuesto un avance notable con tasas de fertilización
entre el 56 y el 64% de los óvulos congelados
– descongelados vivos.
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¿Cuáles son sus indicaciones? |
Los
posibles beneficios que se derivarían de
poder congelar óvulos para su posterior
fertilización serían:
-
Mujeres con menopausia
prematura. En el caso de que posteriormente
no se pudiera o no se deseara un embarazo,
los óvulos congelados se podrían
donar o destruir.
-
Mujeres que, por razones
personales (no tienen pareja estable o por
motivos laborales), quieren posponer su
embarazo hata los 35-40 años, edad
en la que potencialmente la fertilidad de
los óvulos es mucho más baja,
usando sus propios óvulos congelados.
Parejas que
moralmente no aceptan la congelación
de embriones dentro de un programa de reproducción
asistida. La congelación de los óvulos
permitiría que estos sólo fueran
fecundados cuando se fuera a transferirlos,
y así no sería necesario congelar
varios embriones ni daría lugar a embriones
sobrantes.
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¿Es una técnica con riesgo |
No parece que existan mayores riesgos
derivados de la crioconservación de los
óvulos con relación a las que
se asumen con otras técnicas de reproducción
asistida. Lo mismo ocurre en cuanto a la probabilidad
de malformaciones congénitas o de anomalías
cromosómicas.
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Conclusiones |
El Real Decreto 120/2003, de 31
de enero, establece las condiciones y requisitos
que se deben cumplir para autorizar la realización
de estas “experiencias controladas”
con fines reproductivos.
Actualmente, es prudente pensar
que la crioconservación de óvulos
es una posible alternativa en las técnicas
de reproducción asistida, pero que, dada
la escasa experiencia y la posibilidad de mejora
en las condiciones técnicas actuales,
es aconsejable considerarla experimental.
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