| Como
quiera que la posibilidad de tener hijos es factible
para la mayoría de las personas, y hasta que
no llega el momento en que se desean, no suele pensarse
en ello, muchas parejas se enfrentan a sus problemas
de esterilidad con un gran estupor, sorpresa y desencanto,
así que, ante la expectativa de una consulta,
son de utilidad las siguientes reflexiones:
| 1. |
Aceptar
el hecho, concentrando las energías en
buscar soluciones.
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| 2. |
Procurar
dentro de la pareja un clima de diálogo,
comprensión e intereses comunes con respecto
al deseo de maternidad-paternidad.
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| 3. |
Acudir
a la consulta con un espíritu abierto,
sabiendo que las causas de la esterilidad pueden
ser masculinas, femeninas o una combinación
de ambas. Este aspecto reviste especial importancia
pues la experiencia nos dice que, con frecuencia,
se cae en la tentación, por otra parte
inservible, de culpabilizar al otro, al miembro
de la pareja a quien se ha diagnosticado la
esterilidad.
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| 4. |
Antes
de acudir a la consulta es importante un sincero
diálogo entre la pareja con respecto
a su vida sexual, pues las preguntas de terceras
personas sobre algo tan íntimo puede
angustiarnos, dificultando la información
que nos pide el profesional que se encargue
de nuestro caso.
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| 5.
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Saber
que nos enfrentamos a un proceso en el que los
sentimientos de culpa, depresión y frustración
aparecen casi invariablemente. Es muy posible
que, a lo largo del proceso, la angustia o la
ansiedad van a aparecer en algún momento,
por lo que estar preparados, saber que es una
respuesta normal, nos ayudará en la dificultad.
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| 6. |
Puesto
que, como decimos, el hecho de la fecundación
es muy complejo y a menudo difícil de
comprender, plantearemos nuestras dudas con
llaneza, poniendo todo nuestro interés
en lo que se nos explica. Sucede a menudo que
los profesionales se sirven de ejemplos y similitudes
para explicar procesos complicados y, más
tarde, los pacientes, comparándolos con
otros ejemplos diferentes, puestos ante un caso
similar, se sienten desorientados, y esto puede
llevar a una desconfianza hacia quien nos está
tratando. Por ello es importante pedir a nuestro
especialista cuantas explicaciones necesitemos.
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| 7. |
Dar
a quienes nos rodean el crédito justo.
Aunque esto parezca una frase frívola,
la experiencia nos demuestra que, ante un caso
de esterilidad, los que nos conocen y aprecian,
con su mejor intención, pero desprovistos
de los conocimientos necesarios, van a opinar,
dar consejos e incluso pronósticos, aumentando
un estado de angustia instalado de antemano.
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| 8. |
Por
otra parte, y para terminar, tener esperanza,
pues los profundos conocimientos sobre fertilidad,
mecanismos sobre la concepción y las
modernas técnicas, que se manejan para
solventar este problema, abren muy justificadas
posibilidades de éxito. Todo ello, sin
olvidar que no tener hijos también constituye
una opción tan válida y respetable
como otras, independientemente de la fertilidad
de la pareja.
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