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| El riesgo de desarrollar gota aumenta con la edad y con los niveles elevados en sangre de ácido úrico.
Se conocen 4 fases:
- Niveles altos de ácido úrico (hiperuricemia) sin síntomas:
Es decir, usted no sentirá ni dolores en las articulaciones ni tendrá cálculos (piedras en el riñón) de ácido úrico.
Es importante que recuerde que sólo el 5% de los hiperuricémicos desarrollarán gota.
La mayoría de las gotas aparecen antes que los cálculos y después de 20-30 años de una hiperuricemia sostenida.
- Artritis gotosa aguda:
Ataque agudo con dolor y signos inflamatorios de una articulación. Dura 3-4 días. Cualquier fluctuación brusca de los niveles de ácido úrico en sangre puede desencadenar una crisis aguda, así como el estrés, los traumatismos, las infecciones y la pérdida de peso.
El 50% de los casos padece los síntomas en la articulación del dedo gordo del pie (Figura 1). También puede afectar a las rodillas, muñecas, codos y hombros. Recuerde las famosas imágenes de diversos reyes de la historia que la han padecido; sentados con el pie en alto el dedo gordo del pie rojo y sin poder soportar tan siquiera el peso de una sábana encima del pie afectado.
Debe saber que, sin tratamiento, se produce un segundo ataque entre 6 meses y 2 años después del primero.

- Periodos intercrisis:
Son los intervalos asintomáticos entre los ataques agudos de gota.
- Artritis gotosa crónica:
Se caracteriza por la presencia de dolor e inflamación en muchas articulaciones. Es en esta fase en la que se puede apreciar la aparición de los tofos gotosos.
Los tofos son bultitos o cúmulos compuestos por el depósito crónico de los cristales de ácido úrico.
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