Es importante que sepa que existen una serie de situaciones que motivarán que su médico decida comenzar a administrarle un tratamiento farmacológico:
- Niveles de ácido úrico >11 mg/dL, aunque usted no tenga un ataque de gota.
- Si usted está con un tratamiento quimioterápico para determinados cánceres, para prevenir las crisis agudas de gota.
- La presencia de tofos.
- La existencia de 4 o más episodios de inflamación de las articulaciones (ataques de gota) al año.
Los fármacos empleados son de 2 tipos:
- Los inhibidores de la formación de ácido úrico (alopurinol).
- Los fármacos que aumentan la eliminación de ácido úrico (sulfinpirazona).
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