| A la HTA se le ha denominado “el asesino silencioso” por ser un acelerador de la mortalidad, principalmente cardiovascular, sin mostrar síntomas hasta que aparecen las complicaciones
La HTA es un factor de riesgo cardiovascular; es decir, favorece la aparición de cardiopatía isquémica (angina de pecho y/o infarto agudo de miocardio), insuficiencia cardiaca, accidente vascular cerebral (ictus), nefropatía, aterosclerosis, retinopatía con riesgo de ceguera, aneurismas, etc.
La HTA contribuye al 75% de todos los ictus o ataques cardiacos. En comparación con un individuo normotenso, el hipertenso tiene 10 veces más probabilidades de sufrir un ictus y 5 veces más de tener un ataque cardiaco, dependiendo del grado de hipertensión
Además, la HTA suele coexistir con otros factores de riesgo cardiovascular, tales como: obesidad, hipercolesterolemia, tabaquismo y diabetes. La coexistencia con uno o más factores de riesgo tiene un efecto sinérgico (mayor que la simple suma de la mortalidad asociada a cada factor) sobre la mortalidad.
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