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THS
- Otros tratamientos
La terapia hormonal
sustitutiva (THS) pretende aportar las dosis de hormonas
necesarias para que, llegada la menopausia, podamos
evitar que la mujer que padezca los trastornos anteriormente
citados. Por otra parte, a través de este tratamiento
se intenta prevenir las enfermedades cuyo riesgo aumenta
tras el déficit hormonal (osteoporosis y enfermedad
cardiovascular).
Las hormonas que se aportan son estrógenos
y progestágenos. Si a la paciente se le ha
extirpado el útero (histerectomía)
se realiza el tratamiento solo con estrógenos.
Este tratamiento hormonal debe completarse
con una dieta equilibrada y ejercicio físico.
Las vías de administración
más frecuentes es la vía transdérmica
(los parches) y la vía oral (las pastillas).
Objetivos de la THS
El primer objetivo del tratamiento
es mejorar la calidad de vida de la paciente durante
y después del climaterio. En un segundo plano
estarían:
| · Corrección
de las irregularidades menstruales de la perimenopausia.
· Alivio de los síntomas
propios del climaterio (sofocos, sudoración,
insomnio).
· Prevención o
tratamiento de la atrofia de vulva y vagina:
se incrementa el riego sanguíneo
en esta zona, se reducen las molestias durante
las relaciones sexuales y se mejora
la elasticidad.
· Prevención de
las alteraciones en la vejiga y uretra, pues
los estrógenos mejoran el
problema de la incontinencia urinaria durante
el climaterio.
· Prevención de
la atrofia cutánea: se consigue mejorar
la elasticidad de la piel y el grosor
de la piel como consecuencia de la estimulación
de la división celular.
· Prevención y
tratamiento de la osteoporosis: el tratamiento
reduce la pérdida de la masa
ósea.
· Prevención de
las enfermedades cardiovasculares: los estudios
han demostrado que las mujeres que
utilizan la THS corren un 40% menos de riesgo
de padecer un infarto o una angina de pecho.
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La terapia puede ser de dos tipos:
· Monoterapia: sólo
se aplican estrógenos o, raramente, progestágenos.
La monoterapia con estrógenos tan
sólo puede ser utilizada por mujeres histerectomizadas
(con retirada quirúrgica del útero)
y sin sangrado vaginal.
· Terapia combinada:
se utilizan conjuntamente la progesterona y los
estrógenos y está indicada
en mujeres con útero. Puede ser:
| - Terapia combinada cíclica
secuencial: el estrógeno se administra
de forma cíclica a lo largo
de 21 días. Los últimos doce o
catorce días de tratamiento se
añade un progestágeno. Entre ciclo
y ciclo se dejará una semana de descanso.
- Terapia combinada continua
secuencial: se toma el estrógeno de forma
continua. Los doce o catorce días
primeros de cada mes se añade una secuencia
de progestágeno y no se interrumpe el
tratamiento durante ninguna semana.
- Terapia combinada continua:
estrógeno y progestágeno se administran
de forma continua y sin descanso
alguno durante el tratamiento. |
Optar por un tratamiento u otro dependerá
de las características de la mujer y de la
decisión de su ginecólogo.
Efectos colaterales de la THS
Tan sólo un 10 por ciento de
las mujeres que siguen la THS padecen efectos secundarios
consecuentes de la medicación. Aún así,
cuando aparecen suelen desaparecer al cabo de los
tres o seis meses de tratamiento.
Los principales efectos de los estrógenos
son: náuseas, flatulencia, retención
de líquido, sensibilidad mamaria, jaquecas,
cefaleas, cálculo vesical y piernas pesadas.
Los efectos de la progesterona serían:
la seborrea, el hirsutismo, aumento del apetito y
peso corporal, sensibilidad mamaria, disminución
de la libido y la fatiga.
La THS está contraindicada en
mujeres con enfermedades graves del hígado
(hepatopatías) como la cirrosis, con antecedentes
de tromboembolismo, con hemorragia vaginal no diagnosticada
y en pacientes con cáncer de útero,
mama u ovario.
Una vez iniciado el tratamiento, la
mujer tendrá que acudir al médico al
cabo de los tres meses para evaluar los resultados
o ajustar la dosis.
Cáncer de mama y THS
A día de hoy no se ha
comprobado la relación causa / efecto entre
la THS y el cáncer
de mama. Los estudios realizados
hasta el momento, afirman que durante los cinco primeros
años del tratamiento no se corre riesgo alguno.
Sin embargo, los científicos no han llegado
a determinar si el riesgo se incrementa cuando el
tratamiento se prolonga durante más de diez
años.
En muchas revistas no científicas
han aparecido artículos, en los se atribuía
al tratamiento hormonal, un posible papel desencadenante
del cáncer de mama y endometrio, pero sin ningún
rigor científico, y creando una gran alarma
social injustificada.
Las pacientes que han tenido un cáncer
de mama y llevan un tiempo considerable en remisión
y se encuentran muy perturbadas por toda la sintomatología
que aparece en la menopausia, pueden optar a algún
tipo de tratamiento para mitigar estos síntomas
que la incomodan tanto; siempre que la balanza se
incline hacia los beneficios y no aporte muchos riesgos.
Son casos muy especiales y han de llevarse bajo una
supervisión médica muy especializada
(Unidades de Patología Mamaria) y muy de cerca.
Novedades en el
tratamiento de la menopausia
· Raloxifeno:
pertenece al grupo de los moduladores selectivos de
receptores estrogénicos, teniendo un efecto
similar a éstos al actuar sobre el hueso y
el sistema cardiovascular, por lo que son efectivos
a la hora de prevenir la osteoporosis y los factores
de riesgo de enfermedades coronarias en la mujer menopáusica.
Sin embargo tienen un efecto opuesto a los estrógenos
en la mama y el útero, por lo que no parece
existir, con su uso, riesgo de cáncer a nivel
del aparato ginecológico, ni de mama, ni de
endometrio. En cambio, presentan la desventaja de
que no son útiles para tratar otros síntomas
menopáusicos, como los sofocos.
· Fitoestrógenos:
son compuestos que, aunque no son esteroides, poseen
una débil actividad estrogénica; es
decir, tienen acciones semejantes a los estrógenos.
Derivan de las plantas, principalmente de la soja,
y el grupo más estudiado es el de las isoflavonas,
principalmente la Genisteina y Daidzeina. Su uso es
muy novedoso, por lo que aún se están
estudiando bien sus propiedades, aunque parece demostrado
su potencial para disminuir los sofocos, mejorar los
parámetros de riesgo cardiovascular y prevenir
la pérdida mineral ósea asociada a la
menopausia.
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