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      9-Tratamiento médico de la menopausia
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   1-Introducción        7-¿Debo usar anticonceptivos?
   2-¿Qué es la menopausia?    8-Los síntomas más comunes en el climaterio
   3-¿Por qué se produce?        9-Tratamiento médico de la menopausia
   4-¿A qué edad aparece?    10-Menopausia prematura
   5-Las fases del climaterio    11-Terapia hormonal sustitutiva en la menopausia
   6-¿Qué sucede con las hormonas sexuales?  
   

La terapia hormonal sustitutiva (THS) pretende aportar las dosis de hormonas necesarias para que, llegada la menopausia, podamos evitar que la mujer que padezca los trastornos anteriormente citados. Por otra parte, a través de este tratamiento se intenta prevenir las enfermedades cuyo riesgo aumenta tras el déficit hormonal (osteoporosis y enfermedad cardiovascular).

Las hormonas que se aportan son estrógenos y progestágenos. Si a la paciente se le ha extirpado el útero (histerectomía) se realiza el tratamiento solo con estrógenos.

Este tratamiento hormonal debe completarse con una dieta equilibrada y ejercicio físico.

Las vías de administración más frecuentes es la vía transdérmica (los parches) y la vía oral (las pastillas).

Objetivos de la THS

El primer objetivo del tratamiento es mejorar la calidad de vida de la paciente durante y después del climaterio. En un segundo plano estarían:

· Corrección de las irregularidades menstruales de la perimenopausia.

· Alivio de los síntomas propios del climaterio (sofocos, sudoración,   insomnio).

· Prevención o tratamiento de la atrofia de vulva y vagina: se incrementa el   riego sanguíneo en esta zona, se reducen las molestias durante las   relaciones sexuales y se mejora la elasticidad.

· Prevención de las alteraciones en la vejiga y uretra, pues los estrógenos   mejoran el problema de la incontinencia urinaria durante el climaterio.

· Prevención de la atrofia cutánea: se consigue mejorar la elasticidad de la   piel y el grosor de la piel como consecuencia de la estimulación de la   división celular.

· Prevención y tratamiento de la osteoporosis: el tratamiento reduce la   pérdida de la masa ósea.

· Prevención de las enfermedades cardiovasculares: los estudios han   demostrado que las mujeres que utilizan la THS corren un 40% menos de   riesgo de padecer un infarto o una angina de pecho.

La terapia puede ser de dos tipos:

· Monoterapia: sólo se aplican estrógenos o, raramente, progestágenos. La monoterapia   con estrógenos tan sólo puede ser utilizada por mujeres histerectomizadas (con retirada   quirúrgica del útero) y sin sangrado vaginal.

· Terapia combinada: se utilizan conjuntamente la progesterona y los estrógenos y está   indicada en mujeres con útero. Puede ser:

- Terapia combinada cíclica secuencial: el estrógeno se administra de forma   cíclica a lo largo de 21 días. Los últimos doce o catorce días de tratamiento   se añade un progestágeno. Entre ciclo y ciclo se dejará una semana de   descanso.

- Terapia combinada continua secuencial: se toma el estrógeno de forma   continua. Los doce o catorce días primeros de cada mes se añade una   secuencia de progestágeno y no se interrumpe el tratamiento durante   ninguna semana.

- Terapia combinada continua: estrógeno y progestágeno se administran de   forma continua y sin descanso alguno durante el tratamiento.

Optar por un tratamiento u otro dependerá de las características de la mujer y de la decisión de su ginecólogo.

Efectos colaterales de la THS

Tan sólo un 10 por ciento de las mujeres que siguen la THS padecen efectos secundarios consecuentes de la medicación. Aún así, cuando aparecen suelen desaparecer al cabo de los tres o seis meses de tratamiento.

Los principales efectos de los estrógenos son: náuseas, flatulencia, retención de líquido, sensibilidad mamaria, jaquecas, cefaleas, cálculo vesical y piernas pesadas.

Los efectos de la progesterona serían: la seborrea, el hirsutismo, aumento del apetito y peso corporal, sensibilidad mamaria, disminución de la libido y la fatiga.

La THS está contraindicada en mujeres con enfermedades graves del hígado (hepatopatías) como la cirrosis, con antecedentes de tromboembolismo, con hemorragia vaginal no diagnosticada y en pacientes con cáncer de útero, mama u ovario.

Una vez iniciado el tratamiento, la mujer tendrá que acudir al médico al cabo de los tres meses para evaluar los resultados o ajustar la dosis.

Cáncer de mama y THS

A día de hoy no se ha comprobado la relación causa / efecto entre la THS y el cáncer de mama. Los estudios realizados hasta el momento, afirman que durante los cinco primeros años del tratamiento no se corre riesgo alguno. Sin embargo, los científicos no han llegado a determinar si el riesgo se incrementa cuando el tratamiento se prolonga durante más de diez años.

En muchas revistas no científicas han aparecido artículos, en los se atribuía al tratamiento hormonal, un posible papel desencadenante del cáncer de mama y endometrio, pero sin ningún rigor científico, y creando una gran alarma social injustificada.

Las pacientes que han tenido un cáncer de mama y llevan un tiempo considerable en remisión y se encuentran muy perturbadas por toda la sintomatología que aparece en la menopausia, pueden optar a algún tipo de tratamiento para mitigar estos síntomas que la incomodan tanto; siempre que la balanza se incline hacia los beneficios y no aporte muchos riesgos. Son casos muy especiales y han de llevarse bajo una supervisión médica muy especializada (Unidades de Patología Mamaria) y muy de cerca.

Novedades en el tratamiento de la menopausia

· Raloxifeno: pertenece al grupo de los moduladores selectivos de receptores estrogénicos, teniendo un efecto similar a éstos al actuar sobre el hueso y el sistema cardiovascular, por lo que son efectivos a la hora de prevenir la osteoporosis y los factores de riesgo de enfermedades coronarias en la mujer menopáusica. Sin embargo tienen un efecto opuesto a los estrógenos en la mama y el útero, por lo que no parece existir, con su uso, riesgo de cáncer a nivel del aparato ginecológico, ni de mama, ni de endometrio. En cambio, presentan la desventaja de que no son útiles para tratar otros síntomas menopáusicos, como los sofocos.

· Fitoestrógenos: son compuestos que, aunque no son esteroides, poseen una débil actividad estrogénica; es decir, tienen acciones semejantes a los estrógenos. Derivan de las plantas, principalmente de la soja, y el grupo más estudiado es el de las isoflavonas, principalmente la Genisteina y Daidzeina. Su uso es muy novedoso, por lo que aún se están estudiando bien sus propiedades, aunque parece demostrado su potencial para disminuir los sofocos, mejorar los parámetros de riesgo cardiovascular y prevenir la pérdida mineral ósea asociada a la menopausia.

 

NOTA: Los contenidos de salud incorporados en webdelamujer.com están destinados a ofrecer una formación sobre estos temas a la población, y en ningún caso a sustituir la atención directa del médico. Esta información no debe por tanto utilizarse por parte del usuario para establecer un diagnóstico o automedicarse, debiendo consultar cada caso particular con su médico de cabecera.

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