| Tratamiento tópico
del acné
· Peróxido
de benzoilo. Es uno de los preparados más
eficaces, que tiene acción desinfectante,
y una acción
comedolítica
moderada. Se dice que es sebostático
y antiinflamatorio. Su aplicación tópica
puede producir eritema y descamación,
y a veces irritación evidente.
· Antibióticos
tópicos. Se utilizan por su capacidad
frente a P. acnes. Además, tienen un
efecto antiinflamatorio directo. Sin embargo,
no actúan sobre la obstrucción
del folículo ni sobre la excreción
sebácea. Su aplicación apenas
presenta efectos secundarios. Los más
utilizados son clindamicina y eritromicina.
· Retinoides.
Son derivados naturales o sintéticos
de la vitamina A. Su principal acción
es comedolítica, facilita la descamación
de la queratina y evita la formación
del tapón córneo. No tienen acción
antibacteriana ni reducen la producción
de sebo. En las primeras aplicaciones suelen
producir eritema, descamación y tirantez
de la piel. Estos síntomas se incrementan
en climas secos, fríos y con la exposición
solar. Por último, dado el efecto
teratogénico
de todos los retinoides, debe evitarse su utilización
en mujeres embarazadas o en edad fértil
con intención de concebir. Los más
utilizados por vía tópica son
ácido retinoico, isotretinoín
y adapaleno.
Tratamiento sistemático
del acné
El tratamiento sistémico
del acné está indicado en las
formas intensas, inflamatorias o severas. Los
fármacos de que disponemos actualmente
son los siguientes:
· Antibióticos
orales. Ejercen su acción en las
formas inflamatorias a través de sus
propiedades bacteriostáticas o bactericidas
sobre el P. acnes. También disminuyen
la inflamación de los folículos,
impiden la quimiotaxis
de los neutrófilos
y reducen la cantidad de ácidos grasos
del sebo. Sin embargo, no evitan la excreción
sebácea, ni alteran la composición
del sebo. Se emplean las tetraciclinas, eritromicina
y clindamicina.
· Retinoides.
La introducción del isotretinoín
para el acné en 1982 ha supuesto una
revolución terapéutica en esta
enfermedad. El isotretinoín es un retinoide
derivado de la vitamina A. Su potencial terapéutico
radica en la capacidad de reducir significativamente
la excreción sebácea, la obstrucción
del conducto y la inflamación. Es la
única medicación potencialmente
curativa del acné, y prácticamente
el 100% de los acnés responden totalmente,
o casi totalmente, con isotretinoín,
aunque su indicación actual es en acnés
severos y resistentes a tratamientos convencionales.
Por su elevada toxicidad, efectos
secundarios y riesgo de malformaciones fetales
en las mujeres embarazadas, es un medicamento
de prescripción única por el dermatólogo,
quien debe realizar los estudios necesarios
antes y durante el tratamiento.
· Tratamiento
hormonal del acné. El objetivo es
el bloqueo de la acción de los andrógenos
a nivel periférico, es decir, en la sangre
circulante. No es necesario que las pacientes
tengan alteraciones hormonales detectables.
El tratamiento se utilizará solamente
en mujeres en edad fértil. El más
utilizado es el acetato de ciproterona, que
habitualmente se asocia a estrógenos
(sobre todo etinilestradiol), con lo que ejerce
un fenómeno aditivo beneficioso, pues
inhibe la ovulación y la producción
de andrógenos ováricos y progesterona,
además de actuar como anticonceptivo.
Tratamiento quirúrgico
La mayoría de los procedimientos
van encaminados al tratamiento de las cicatrices
y lesiones residuales, o para ayudar a mejorar
las lesiones activas del acné. Pueden
emplearse, entre otros, la extracción
de los puntos negros y blancos, y el drenaje
y extirpación de las lesiones quísticas. |