| ¿Cuáles
son sus síntomas?
Días previos a
que aparezcan las manifestaciones objetivas, es característico
la aparición de dolor, escalofríos,
fiebre, molestias, y alteraciones gastrointestinales.
Alrededor del cuarto o quinto día ya se observan
las zonas de erupción, que se presentan en
forma de parches rojos en la piel con pequeñas
ampollas (vesículas), que son muy similares
a la varicela en su etapa inicial. A menudo, la erupción
se maximiza en los siguientes tres a cinco días
y, luego, las ampollas se rompen formando úlceras
pequeñas, las cuales se comienzan a secar y
a formar costras que, a su vez, se desprenden en dos
o tres semanas y dejan la piel rosada en proceso de
cicatrización.
Las lesiones, por lo
común, aparecen a lo largo de un solo dermatoma
(área corporal atendida por un sólo
nervio espinal) y solamente están en un lado
del cuerpo (unilateral u homolateral).
- El tronco es el área
más comúnmente afectada, mostrando
un cinturón de erupción rectangular
desde la columna vertebral, alrededor de un lado
del tórax hasta el esternón.
- Las lesiones también pueden aparecer en
el cuello o en la cara, particularmente en el nervio
trigémino en la cara. El trigémino
tiene tres ramas: la superior, que va a la frente,
la media, que va a la parte central de la cara,
y la inferior, a la parte inferior de la misma.
El compromiso de una rama del trigémino específica
determina en qué parte de la cara están
las lesiones cutáneas. El compromiso del
nervio trigémino puede producir lesiones
en la boca o en los ojos y las lesiones en los ojos
pueden llevar a ceguera permanente (si no se tratan)
y requieren atención de emergencia.
- El compromiso del nervio facial
puede causar el síndrome de Ramsay Hunt,
con parálisis facial, pérdida de la
audición, pérdida del gusto en la
mitad de la lengua y lesiones de la piel alrededor
de la oreja y del canal auditivo.
- La enfermedad puede, en ocasiones, involucrar
los genitales o la parte
superior de la pierna.
Otros síntomas que pueden estar
asociados con esta enfermedad son:
- Fiebre, escalofríos.
- Sensación de malestar general.
- Inflamación de los ganglios linfáticos
regionales.
- Alteraciones de la visión.
- Anomalías en el gusto.
- Párpado caído (ptosis).
- Pérdida del movimiento del ojo (oftalmoplejia).
- Pérdida de la audición.
- Dolor articular o abdominal.
Existen formas indoloras especialmente
en niños; dolorosísimas en los ancianos,
en las que el dolor puede persistir durante años.
Hay zonas viscerales con manifestaciones cardíacas,
y pulmonares de difícil diagnóstico
hasta que aparece la erupción, que puede ser
necrótica y gangrenosa.
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