| Protectores
solares
El factor de protección
solar indica el número de veces que el producto
fotoprotector aumenta la capacidad de defensa natural
de la piel; así, un factor de protección
15 indica que, tras aplicarlo, se puede permanecer
expuesto al sol hasta 15 veces más que sin
protección antes de que aparezca lesión.
Se debe utilizar un protector
solar específico para los niños y no
los productos de los adultos. Los protectores solares
infantiles deben estar compuestos por filtros físicos;
hay que evitar en lo posible los que contengan filtros
químicos, pues producen con gran frecuencia
alergia de contacto cuando se aplican sobre la piel.
El producto fotoprotector
tiene que aplicarse sobre la piel seca media hora
antes de la exposición al sol. Se ha de repetir
la aplicación cada dos a tres horas o después
del baño para compensar las posibles pérdidas
por inmersión en el agua, la fricción
con la arena, el roce con la ropa, el sudor, el secado
con la toalla, etc. Sin embargo, no ha de asumirse
que la aplicación repetida aumente la eficacia
protectora.
El periodo de eficacia
de los protectores solares depende del factor de protección
del filtro solar y del fototipo de la piel del niño.
Se debe utilizar un producto con un factor de protección
de 20 como mínimo (30 si el niño tiene
un fototipo más sensible), que ejerza su función
de protección tanto frente a los UVB como los
UVA y preferiblemente que sea resistente al agua.
Si la etiqueta del producto
no muestra los términos waterproof o water-resistant,
el protector solar pierde efectividad con el baño.
Los primeros son los más persistentes y protegen
incluso después de 80 minutos de inmersión,
mientras que loswater-resistant aguantan sólo
40 minutos de inmersión, sin perder su efectividad.
El factor de protección
solar permanece constante si el envase permanece cerrado.
Una vez abierto y terminada la temporada de uso, disminuye
la capacidad de protección del producto, por
lo que será preciso utilizar uno nuevo en la
temporada siguiente.
Ningún protector
solar proporciona un 100% de eficacia protectora.
Cualquiera de ellos permite que pase cierta cantidad
de radiación.
Para la absorción
adecuada de la vitamina D es suficiente con tomar
el sol durante 10 minutos dos veces por semana, por
lo que el uso de productos fotoprotectores no influye
desfavorablemente en el desarrollo óseo del
niño.
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