| Se prohíbe
el empleo de la lactancia generalmente en aquellos
casos en que se puede poner en peligro la vida del
bebé. Se consideran tres situaciones:
Infecciones transmisibles:
Infecciones agudas que, estando presentes en la madre
no han sido contagiadas al niño y por lo tanto
este podría recibirlas a través de la
leche. En estos casos se hace una evaluación
de riesgo/beneficio, teniendo en cuenta las posibilidades
existentes para que la madre pueda comprar o adquirir
fórmulas maternizadas y garantizar la higiene
de su preparación. Entre estas enfermedades
están algunas formas de hepatitis,
sida,
sepsis,
paludismo
(malaria)
y fiebre tifoidea (tifus).
Medicamentos ó fármacos
que tomados en dosis altas pueden pasar en concentraciones
peligrosas a la leche materna: Empleo por parte
de la madre de sustancias radioactivas, anticancerosos,
barbitúricos, anfetaminas, tabaco, alcohol,
y otros muchos fármacos; por lo que ante cualquier
duda debe consultarse siempre con el médico.
Agresividad materna: Madres
con enfermedad psiquiátrica, con componente
de agresividad, que pone en riesgo la vida del recien
nacido.
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