| La infección tuberculosa se produce cuando un sujeto entra en contacto con el Mycobacterium tuberculosis, desencadenándose en su organismo una respuesta de defensa. En la mayoría de los casos esta respuesta consigue detener la multiplicación de los bacilos y se controla la infección inicial, pero no destruye la totalidad de los mismos y algunos persisten en estado latente dentro del organismo toda la vida.
Estas personas estarían infectadas sin saberlo, ya que no presentan síntomas ni hallazgos en la exploración física sugestivos de enfermedad. Hasta un 10% de ellas se enfrentan a un riesgo, durante toda su vida, de desarrollar la enfermedad tuberculosa.
Este estado de infección se demuestra o se comprueba por la prueba de la tuberculina.
No podemos conocer qué personas desarrollarán la enfermedad, pero sí se conocen los factores de riesgo que las hacen más propensas a enfermar, como la existencia de un contagio reciente, de enfermedades crónicas debilitantes (diabetes, etilismo crónico, desnutrición), de tratamientos inmunosupresores o envejecimiento, que pueden debilitar el sistema defensivo o inmune. |