| Desde
el siglo pasado se sabe que el consumo de tabaco no
es sólo un hábito, sino que se constituye
a todos los efectos como droga. Ésta se puede
definir de la siguiente forma: cualquier sustancia
natural o sintética, que introducida en el
organismo, y que actuando en el cerebro, altera los
afectos, la percepción, la conducta, los procesos
cognitivos, estimulando o deprimiendo el sistema nervioso
central, y produciendo con el consumo habitual una
dependencia psíquica, física, y que
cuando se deja de consumir dicha sustancia se produce
el síndrome de abstinencia.

Por lo tanto, es la nicotina
la sustancia del tabaco responsable de la dependencia.
Pocas personas fumadoras consiguen fumar una cantidad
pequeña de cigarrillos por día. Sin
embargo, poniendo como ejemplo el consumo de alcohol,
aquí ocurre lo contrario, un elevado porcentaje
de personas saben beber de forma moderada, y no llegan
a ser dependientes del alcohol.
Pues bien, el fumador da la
calada a su cigarrillo y la nicotina pasa a la membrana
alveolocapilar de su pulmón, y en tan sólo
8 ó 10 segundos la nicotina ejerce su función
estimulante en el sistema nervioso central, (ver tabla
3).
Pero de la misma forma que llega al
cerebro en poco tiempo, también desaparece
su efecto, por lo que el fumador necesita conseguir
más picos de nicotina, y es por lo que necesita
fumar de forma casi continuada, dando caladas repetidas
de sus cigarrillos.
CLASIFICACIÓN
DE LAS DROGAS POR SUS EFECTOS
SOBRE EL SISTEMA NERVIOSO CENTRAL |
A.
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DEPRESORES DEL S.N.C.
Alcohol. Opiáceos. Heroína. Morfina.
Metadona. Tranquilizantes |
B. |
ESTIMULANTES DEL S.N.C
Anfetaminas, cocaína, xantinas, NICOTINA |
C. |
PERTURBADORES DEL S.N.C
Alucinógenos. Derivados del Cannabis. Drogas
de diseño |
Además, la nicotina actúa
en otros sistemas del cuerpo humano, produciendo incremento
del pulso, incremento de la presión arterial,
disminución de la temperatura corporal, náuseas,
vómitos, diarreas, aumento de la salivación.
Como cualquier otra droga, cuando
se suspende su administración, se produce el
síndrome de abstinencia. En este caso aparece
a las 6-12 horas después de dejar de fumar,
y alcanza su mayor intensidad al tercer día.
Dura de media de 3 a 4 semanas, y cuando se administra
nicotina por vías alternativas, por ejemplo
con chicles o parches, se reducen los síntomas.
Los principales son: irritabilidad, inquietud, ansiedad,
dificultad de concentración, craving (deseo
intenso de consumir), dolor de cabeza, aumento del
apetito, alteraciones del sueño, temblor, tos,
molestias del aparato digestivo, disminución
del pulso.
Pero es que además el consumo
de tabaco produce otras dependencias, como son la
dependencia psicológica gestual y la dependencia
social. Un fumador realiza de forma rutinaria actos
repetitivos, coger el cigarrillo del paquete de tabaco
o de la pitillera, encender el cigarrillo y dar las
caladas.

Se puede afirmar que el consumo de esta droga, a diferencia de otras, no representa un problema en la vida del fumador, pues no produce distorsión en su trabajo o en su familia; es decir no se aprecia distorsión en los aspectos cerebral y psicológico, pero sí en el físico. En este sentido, sabemos que el consumo de tabaco produce muchas enfermedades, y en muchas ocasiones es motivo de incapacidad laboral.
Hay que destacar que más del
80 por ciento de los fumadores se inician en el consumo
del tabaco antes de los 18 años. Esto constituye
un grave problema, pues a esas edades, en la adolescencia
o en la juventud, no se tiene suficiente información
o formación sobre los efectos del tabaco, y
además en esas etapas de la vida no se tiene
riesgo percibido de enfermedad en un futuro. Es decir,
un joven fumador no piensa que cuando tenga 50 años
va a poder desarrollar un cáncer de pulmón
o una dolencia cardiaca.
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