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      3-El problema de la adicción
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    1-Introducción     6-Tabaco y conducción de vehículos
    2-Implicaciones sociosanitarias y económicas     7-Cómo dejar de fumar
    3-El problema de la adicción     8-Centros de atención al fumador
    4-Historia y cultura del tabaco     9-Esfuerzos institucionales
    5-Mujer y tabaco     10-Evolución legislativa
   

Desde el siglo pasado se sabe que el consumo de tabaco no es sólo un hábito, sino que se constituye a todos los efectos como droga. Ésta se puede definir de la siguiente forma: cualquier sustancia natural o sintética, que introducida en el organismo, y que actuando en el cerebro, altera los afectos, la percepción, la conducta, los procesos cognitivos, estimulando o deprimiendo el sistema nervioso central, y produciendo con el consumo habitual una dependencia psíquica, física, y que cuando se deja de consumir dicha sustancia se produce el síndrome de abstinencia.

Por lo tanto, es la nicotina la sustancia del tabaco responsable de la dependencia. Pocas personas fumadoras consiguen fumar una cantidad pequeña de cigarrillos por día. Sin embargo, poniendo como ejemplo el consumo de alcohol, aquí ocurre lo contrario, un elevado porcentaje de personas saben beber de forma moderada, y no llegan a ser dependientes del alcohol.

Pues bien, el fumador da la calada a su cigarrillo y la nicotina pasa a la membrana alveolocapilar de su pulmón, y en tan sólo 8 ó 10 segundos la nicotina ejerce su función estimulante en el sistema nervioso central, (ver tabla 3).

Pero de la misma forma que llega al cerebro en poco tiempo, también desaparece su efecto, por lo que el fumador necesita conseguir más picos de nicotina, y es por lo que necesita fumar de forma casi continuada, dando caladas repetidas de sus cigarrillos.

CLASIFICACIÓN DE LAS DROGAS POR SUS EFECTOS
SOBRE EL SISTEMA NERVIOSO CENTRAL
A.
DEPRESORES DEL S.N.C.
Alcohol. Opiáceos. Heroína. Morfina. Metadona. Tranquilizantes
B.
ESTIMULANTES DEL S.N.C
Anfetaminas, cocaína, xantinas, NICOTINA
C.
PERTURBADORES DEL S.N.C
Alucinógenos. Derivados del Cannabis. Drogas de diseño

Además, la nicotina actúa en otros sistemas del cuerpo humano, produciendo incremento del pulso, incremento de la presión arterial, disminución de la temperatura corporal, náuseas, vómitos, diarreas, aumento de la salivación.

Como cualquier otra droga, cuando se suspende su administración, se produce el síndrome de abstinencia. En este caso aparece a las 6-12 horas después de dejar de fumar, y alcanza su mayor intensidad al tercer día. Dura de media de 3 a 4 semanas, y cuando se administra nicotina por vías alternativas, por ejemplo con chicles o parches, se reducen los síntomas. Los principales son: irritabilidad, inquietud, ansiedad, dificultad de concentración, craving (deseo intenso de consumir), dolor de cabeza, aumento del apetito, alteraciones del sueño, temblor, tos, molestias del aparato digestivo, disminución del pulso.

Pero es que además el consumo de tabaco produce otras dependencias, como son la dependencia psicológica gestual y la dependencia social. Un fumador realiza de forma rutinaria actos repetitivos, coger el cigarrillo del paquete de tabaco o de la pitillera, encender el cigarrillo y dar las caladas.

Se puede afirmar que el consumo de esta droga, a diferencia de otras, no representa un problema en la vida del fumador, pues no produce distorsión en su trabajo o en su familia; es decir no se aprecia distorsión en los aspectos cerebral y psicológico, pero sí en el físico. En este sentido, sabemos que el consumo de tabaco produce muchas enfermedades, y en muchas ocasiones es motivo de incapacidad laboral.

Hay que destacar que más del 80 por ciento de los fumadores se inician en el consumo del tabaco antes de los 18 años. Esto constituye un grave problema, pues a esas edades, en la adolescencia o en la juventud, no se tiene suficiente información o formación sobre los efectos del tabaco, y además en esas etapas de la vida no se tiene riesgo percibido de enfermedad en un futuro. Es decir, un joven fumador no piensa que cuando tenga 50 años va a poder desarrollar un cáncer de pulmón o una dolencia cardiaca.

 

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