| En todas las sociedades, los hombres de las clases sociales altas fueron los primeros que se iniciaron en el consumo del tabaco. Después, les siguieron los hombres de las clases media y baja. A continuación, el consumo de tabaco se extendió entre las mujeres, de la misma forma como ocurrió en los hombres.
Durante el siglo XIX y primera parte del siglo XX, el consumo de tabaco por las mujeres estaba mal visto, era vulgar, inadecuado e incluso inmoral, apenas fumaban las mujeres en los países desarrollados antes de la Segunda Guerra Mundial.

Con la incorporación de la mujer al mundo laboral, los movimientos de emancipación e igualdad, sobre todo en los años 50 y 60, se produjo la introducción y se afianzó el hábito del consumo de tabaco en la mujer. A medida que progresaba la independencia de la mujer en América del Norte y en Europa, junto con el derecho al voto y la reforma del vestido, el hecho de fumar resultó cada vez más aceptado.
Además de los cambios mencionados, la gran fuerza de la industria tabaquera, sobre todo mediante la publicidad, fue decisiva en la expansión del hábito en la mujer.
Una mujer, Lola Montez, nacida en América, fue fotografiada en un estudio de Boston en 1851 con un cigarrillo en la mano, en una actitud provocativa. No se imaginaba nadie en aquella época lo que iba a suceder posteriormente, y llegar en la actualidad a la trágica situación con la que nos enfrentamos, la epidemia tabáquica.
En 1921 fue propuesta una Ley en el Congreso de los Estados Unidos por la que se prohibía fumar a las mujeres en el Distrito de Colombia.
Durante la I Guerra Mundial, muchas mujeres empezaron a trabajar en ocupaciones masculinas, a llevar pantalones, practicar deportes, cortar su cabello, y a fumar. Esta idea de la libertad y la emancipación fue utilizada por las compañías tabaqueras durante los años 20 y 30.
En 1925, Lucky Strike lanzó una campaña bajo el lema: "Alcanza un Lucky en vez de un dulce". La campaña tuvo tal éxito que se incrementó el mercado en más de un 200%.
Más adelante, interesaba que la mujer fumara en público, y se utilizaron anuncios publicitarios con estrellas de Hollywood. El significado cultural de una mujer fumando evolucionó desde la imagen inmoral a la imagen de una mujer atractiva, liberada y emancipada.
Por último, llegamos al siglo XXI, con unos datos muy preocupantes de consumo de tabaco en la mujer, las adolescentes y jóvenes en España ya fuman más que los chicos.
Consecuencias
Según una encuesta de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), realizada con motivo de la “VI Semana sin Humo”, el 62,1% de los fumadores conoce las consecuencias y riesgos del tabaquismo. Las mujeres suelen preguntar más a menudo antes de encenderse un cigarrillo y muestran más reparos a fumar delante de sus hijos.
Las consecuencias del importante consumo de tabaco en las mujeres comienzan a ser desastrosas. Fumar mata, aproximadamente, a medio millón de mujeres cada año, y es la causa evitable más importante de muerte prematura en la mayoría de los países desarrollados.
La Organización Mundial de la Salud (OMS), estima que el número de mujeres fumadoras se triplicará en la próxima generación superando los 500 millones. Los mayores incrementos de consumo de tabaco se producirán en los países menos desarrollados.
Desde el año 2000, se ha observado en España una tendencia al aumento del número de mujeres fumadoras, y de no poner remedio, en poco tiempo habrá más mujeres adultas fumadoras, que hombres. Por todo ello, es necesario desarrollar políticas multisectoriales de prevención del tabaquismo, en las que la cuestión del género esté claramente contemplada.
Si se estudia la evolución de la prevalencia, es decir el porcentaje de fumadores en España en las Encuestas Nacionales de Salud (ENS), correspondientes a la década de los 90, se puede observar que los hombres disminuyeron el consumo de tabaco en 10 puntos, mientras que las mujeres lo aumentaron en cinco puntos, dato muy preocupante.
Si se estudia la evolución de la prevalencia, es decir el porcentaje de fumadores en España en las Encuestas Nacionales de Salud (ENS), correspondientes a la década de los 90, se puede observar que los hombres disminuyeron el consumo de tabaco en 10 puntos, mientras que las mujeres lo aumentaron en cinco puntos, dato muy preocupante.
Hay factores socioculturales, ambientales y personales que influyen en el inicio y mantenimiento del consumo de tabaco por las mujeres.
Factores socioculturales
a) Aceptabilidad social
La aceptabilidad social es la situación en que una determinada conducta se considera apropiada, aunque los que la sigan se perjudiquen a sí mismos o a los demás. En el caso del tabaco, nos encontramos en España con que es una droga legal y aceptada socialmente. Antes, factores sociales y religiosos contribuyeron a mantener bajas las tasas de mujeres fumadoras. Hoy en día, y sobre todo gracias a la publicidad de las industrias tabaqueras, el que fumen las mujeres es normal en los países desarrollados.

b) Influencia de los padres
La mayoría de los niños empiezan a fumar porque imitan a sus padres, a sus profesores o a otras personas que influyen en ellos. Aprenden la dinámica del fumador, los gestos, las posturas, los lugares en donde se fuma, el olor y la presencia del cigarrillo. Las madres, sobre todo, marcan su impronta en el comportamiento tabáquico de sus hijas cuando éstas las toman como modelo.
En los Estados Unidos, hay estudios que indican que las muchachas cuyos padres o hermanas mayores fuman tienen cinco veces más probabilidad de hacerlo que las muchachas en cuya familia no fuma nadie. 20,3% frente a 4,1%.
Es muy importante que los padres prohíban fumar a sus hijos. En Noruega un estudio indica que el 62,5% de los estudiantes de 15 años de edad cuyos padres les permitían fumar lo hacían diariamente, en comparación con el 16,7% de aquellos cuyos padres no se lo permitían.
c) Influencia de los amigos
Muchos jóvenes prueban su primer cigarrillo por influencia de sus amigos, en el 75% de los casos se fuma por primera vez con otro adolescente. Se experimenta el consumo de tabaco en grupo y la aprobación de los demás es un mecanismo importante de la persistencia del hábito. El temor a sentirse rechazada puede inducir a una niña a fumar un cigarrillo si se lo ofrece una amiga a la que ella estima.
A la inversa, la mayoría de las jóvenes que no fuman tienen amigos que tampoco lo hacen. Por este motivo es muy importante que las jóvenes adquieran confianza y habilidad para resistir las presiones sociales hacia el consumo de tabaco.
Factores personales
a) Imagen de sí mismo
En la publicidad, el fumar se presenta como un medio de alcanzar la madurez, la edad adulta y la popularidad, de ser moderno y además, en las mujeres se realza la imagen y el ser sexualmente atractiva.

b) Autoestima
Las probabilidades de empezar a fumar son mayores para las chicas que tienen una baja autoestima. Las niñas que están más atrasadas en la escuela tienen menos aspiraciones académicas o se encuentran más alienadas, fuman más.
c) Disponibilidad de medios económicos
Está demostrado que el precio de los cigarrillos incide directamente en el consumo del tabaco, y sobre todo en los jóvenes. Un aumento del 10% del precio del tabaco repercute en una disminución de la demanda del 5%.
d) Conocimiento
Los conocimientos, creencias y actitudes influyen en su uso. Los adolescentes que fuman no creen que el tabaquismo les afecte personalmente o estiman que las ventajas a corto plazo compensan los riesgos.
Factores ambientales
a) Publicidad y promoción
de ventas
Debido a la muerte prematura de los fumadores y a la cesación del hábito de otros fumadores, para mantener un alto nivel de actividad económica, la industria del tabaco necesita nuevos fumadores, especialmente entre las mujeres y los jóvenes.

Según la industria tabaquera, la publicidad del tabaco va dirigida a que los adultos elijan una marca, y no influye en que suban las ventas ni en que los jóvenes se inicien en el consumo del tabaco. Sin embargo, existen pruebas abundantes en los países desarrollados de que los niños están al tanto de la publicidad del tabaco, y que la promoción de éste influye en el hecho de que los jóvenes empiecen a fumar y sigan haciéndolo. En aquellos países donde se ha prohibido esa publicidad, el consumo de cigarrillos ha bajado más rápidamente entre los jóvenes que en los países que no lo han hecho.
Durante los últimos años, la industria del tabaco ha dirigido sus productos y su publicidad a las mujeres de diversas formas:
-
La promoción de marcas mediante publicidad y patrocinio, utilizando imágenes y mensajes que pintan al fumador como atractivo, moderno, romántico, deseable, relajado, liberado, esbelto, etc.
-
La publicidad en las revistas femeninas, que además no informan sobre los riesgos del tabaquismo para la salud de la mujer
- Patrocinio de espectáculos musicales dirigidos
a jóvenes.
- Patrocinio de actividades deportivas en la mujer
(tenis).
- Presencia de actrices famosas fumadoras en películas
de cine.
b) Diversificación del
producto y comercialización
La industria del tabaco ofrece a las
mujeres cigarrillos con menos contenido de alquitrán
y nicotina, aduciendo preocupación por la salud.
Sin embargo está demostrado que las mujeres
fumadoras compensarán inhalando más
profundamente o fumando más a menudo.
c) Un entorno sin tabaco
Cuando una niña está acostumbrada a vivir en un hogar sin humo de tabaco, percibirá el olor del humo como desagradable, y más adelante intentará respirar un aire limpio de humo de tabaco en distintos ambientes, fomentando así el concepto de sociedad sin tabaco y modo de vida sano como norma social.
¿Por qué
siguen fumando las mujeres?
Una pregunta interesante sería
la de por qué siguen fumando las mujeres, se
podría contestar por los siguientes motivos:
a) Dependencia
La nicotina es la droga responsable de la adicción al tabaco. Una vez que la adolescente pasa por las fases de iniciación y de experimentación, el organismo se adapta a los efectos de la nicotina y aparece la dependencia.

b) Peso corporal
La mujer sigue fumando para controlar su peso. El fumar se convierte en un medio de comer menos, perder apetito y mantenerse más fácilmente a dieta. El tabaco tiene un efecto directo en el metabolismo.
c) Emociones positivas
El fumar en las mujeres produce
placer.
d) Emociones negativas
Las fumadoras argumentan que el tabaco les ayuda a hacer frente a la soledad, la tristeza, el dolor, la ira y la frustración. La mujer empleada además tiene que sacar adelante su casa. Algunas mujeres organizan su consumo diario de cigarrillos utilizándolos como excusa para hacer una pausa o como recompensa. Una madre joven estima que el único momento de paz y de relajación, e incluso su único placer del día, es encender un cigarrillo y tomarse una taza de café.
e) Entorno social
Muchas mujeres fuman para mantener una imagen, para ganar aceptación o lo hacen por conformismo social.
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