| El consumo
de tabaco constituye un elemento de distracción
para la conducción de vehículos. Se
habla mucho e incluso está legislado que está
prohibido conducir vehículos si se está
utilizando el teléfono móvil con las
manos. Sin duda es un gran acierto esta decisión,
pero hay otras conductas que son arriesgadas realizarlas
mientras se conduce, e incluso pudieran ser más
peligrosas que la descrita anteriormente, como por
ejemplo fumar mientras se conduce.
En este sentido solo tenemos que repasar
todos los movimientos que hace un conductor cuando
quiere fumar:
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1. Coger el paquete de cigarrillos,
o buscar el cigarrillo
2. Sacar el cigarrillo del paquete.
3. Llevar el cigarrillo hasta su boca.
4. Coger el encendedor del vehículo o su
mechero.
5. Encender el cigarrillo.
6. Dejar el encendedor
7. Mantener el cigarrillo entre sus dedos, o dejarlo
y cogerlo del cenicero hasta que se consuma.
8. Dejar la ceniza en el cenicero. |
Es decir, demasiados movimientos, aunque
generalmente se hagan de manera inconsciente, pero
en definitiva es tiempo durante el cual el conductor
fumador tiene sus manos ocupadas, y es una conducta
que se va a repetir mientras dure el trayecto.
Además de lo anterior nos encontramos
con algunas particularidades, como el riesgo de provocar
quemaduras en el propio conductor o en los acompañantes,
y el riesgo de producir incendios al arrojar la colilla
encendida, pues es más cómodo y más
rápido tirar la colilla por la ventana del
vehículo, que apagar el cigarrillo en el cenicero.
Es preciso tener en cuenta otras cuestiones,
me refiero a las molestias que produce el humo del
tabaco en el propio fumador y en los acompañantes,
teniendo en cuenta que el habitáculo del vehículo
es pequeño, y que generalmente no se ventila
bien, sobre todo en los meses fríos, el humo
produce irritación en los ojos, picor en las
fosas nasales y en la garganta, dolor de cabeza, sensación
de cansancio, e incluso en algunos momentos en que
exista gran concentración de humo, disminuirá
la visión.
Otro elemento muy importante a considerar
en el conductor fumador es la disminución de
la oxigenación. En este sentido el monóxido
de carbono presente en el humo del tabaco desplazará
al oxígeno de la hemoglobina, y se producirá
una mala oxigenación en los órganos
y tejidos corporales.
En definitiva, demasiadas circunstancias
desfavorables, para que se permita conducir y fumar
de forma simultánea. Será muy importante
realizar campañas de prevención de accidentes
de tráfico, teniendo en cuenta el consumo de
tabaco mientras se conduce.
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