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de la premisa de que dejar de fumar no es fácil,
pues no debemos engañarnos, como ocurre en
la deshabituación de otras drogas, además
la nicotina, es la sustancia que produce la adicción,
y se puede comparar a la adicción que producen
otras sustancias como la cocaína y la heroína.
Por lo tanto los fumadores que se encuentran
sobre todo motivados y si se lo plantean seriamente,
van a dejar de fumar, pero van a necesitar la ayuda
de un profesional de la salud(médico, enfermero,
farmacéutico, psicólogo).
Hay que tener en cuenta el ambiente
familiar, laboral y social, para dejar de fumar. En
este sentido será más difícil
dejar de fumar cuando los compañeros en el
trabajo, la propia familia y los amigos siguen fumando,
o cuando el fumador pasa por momentos de estrés,
depresión o inestabilidad.

Para dejar de fumar hay que saber que
se va a modificar una conducta, y que se va a tener
que hacer un gran esfuerzo, pues en muchas ocasiones
esta mala conducta acompaña al fumador durante
muchos años de su vida.
Para lograr este objetivo es importante
poner en práctica una estrategia adecuada,
y ponerse en manos de profesionales, esto no quiere
decir que un fumador por si sólo no pueda dejar
de fumar, pero los números dicen que tan solo
un 5% de fumadores dejan de fumar por su cuenta siguiendo
el consejo del profesional de la salud, y que cuando
se acompaña de un tratamiento adecuado el porcentaje
se eleva al 30%.
Otro punto interesante es la valoración
de las recaídas anteriores cuando se ha intentado
dejar de fumar, ¿acaso no se producen recaídas
en la deshabituación de otras drogas?. Generalmente,
el abandono definitivo en el consumo del tabaco se
produce después de varios intentos previos,
por lo tanto se debe aceptar como un reto que se puede
superar.
Después de esta introducción,
hay que resaltar que para dejar de fumar, como ocurre
en otros procesos crónicos, es necesario e
imprescindible realizar un buen diagnóstico
para instaurar un tratamiento adecuado, por ello merece
la pena dedicar un tiempo y sentarse con el profesional
de la salud para abordar este problema.
En este sentido muchos fumadores asisten
a nuestras consultas con una cierta prisa para que
se les ofrezca la pastilla o el remedio milagroso,
y esta solución no existe, además muchas
de las recaídas se deben a la precipitación.
Le debemos explicar al fumador que si lleva fumando
tantos años, merece la pena detenerse en la
deshabituación.

Diagnóstico y tratamiento
En cuanto al diagnóstico interesa
hacer una historia clínica del fumador, y le
preguntaremos por sus enfermedades anteriores y por
sus problemas de salud, antecedentes de alergias,
si está tomando medicamentos, etc, etc.
Le tomaremos la tensión arterial,
el pulso, le pesaremos y le haremos un análisis
de sangre, como medidas más elementales.
Después entraremos en la historia
del tabaquismo, si ha tenido intentos previos de dejar
de fumar, el número de cigarrillos que fuma,
el contenido en nicotina y alquitrán, la forma
de fumar, y es muy importante hacer dos test: el primero
de ellos sirve para medir su dependencia a la nicotina,
y el segundo mide el grado de motivación para
dejar de fumar, éste es un requisito imprescindible.
Pues bien, ya tenemos hecho el diagnóstico
y ahora instauraremos el tratamiento adecuado, éste
puede ser psicológico, con fármacos,
o mixto, es decir, farmacológico con apoyo
psicológico.
Sería muy largo entrar en detalle
en los tratamientos, pero sí me gustaría
dedicar unas líneas al nuevo medicamento para
dejar de fumar, me refiero al bupropión. Éste
medicamento actúa en el sistema nervioso central,
facilitando el proceso de dejar de fumar, y por lo
tanto disminuyendo las ganas de fumar.
Además al ser un fármaco
es más fácil su administración
que repercute en un mejor cumplimiento de las dosis,
pero también se debe tener claro que como cualquier
medicamento tiene sus indicaciones, contraindicaciones
y efectos secundarios. Este medicamento necesita receta
médica.

En cualquier caso se le debe explicar
al fumador algunas medidas para poder sobrellevar
el síndrome de abstinencia, es decir, cuando
lleguen las ganas de volver a fumar. En este sentido
se le entrega una guía de apoyo.
Es fundamental establecer las visitas
de seguimiento, para evaluar y reforzar como se está
produciendo la deshabituación.
Consejos para dejar de fumar
A aquellas personas que deseen dejar
de fumar y que no quieran recurrir a las terapias
químicas, les pueden servir de ayuda los siguientes
consejos:
Antes de dejar de fumar:
· Estar absolutamente convencido
del deseo de abandonar el tabaco, si no es así,
cualquier empresa destinada a ello fracasará
estrepitosamente.
· Elaborar una lista en la
que se incluirán las razones por las que
se quiere abandonar el tabaco, junto a los beneficios
que esto le reportará.
· Ser positivo y pensar que
se va a conseguir.
· Establecer una fecha concreta
para dejar de fumar.
Durante los primeros días:
· Hacer ejercicio o estar
ocupado ayudará a mantener la mente lejos
de las ganas de fumar.
· Beber agua y zumos de fruta.
· Evitar el consumo de alcohol,
café, té, etc., en definitiva, cualquier
bebida que estuviera relacionada con encender un
cigarrillo.
· Tener siempre cerca algo
que poder tener en la mano o en la boca.
· Aprender a relajarse, mediante
respiraciones profundas y espaciadas.
· Lo más importante,
es concienciarse de que es lo mejor para la salud,
la propia y la de quienes nos rodean.
Los beneficios se notan de inmediato:
entre otros, mejora el olfato y el gusto, aumenta
la capacidad pulmonar, etc.
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