| El consumo de tabaco constituye un grave problema sanitario. El 30% de todas las muertes en la población de 30 a 69 años se deben al tabaco. En el momento actual, son atribuibles a su consumo el 30% de las muertes por todos los cánceres, el 86% de las producidas por cáncer de pulmón, el 35% de las causadas por cardiopatía isquémica, y el 90% de las producidas por enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).
El control del tabaquismo debe ser una prioridad de las Instituciones Públicas Sanitarias, tanto por el daño que individualmente ocasiona en las personas como por su magnitud y las consecuencias sanitarias, económicas y sociales que genera.
Como dice el título de este apartado, cada día los esfuerzos y la implicación de las instituciones son mayores. Si el tabaquismo es un grave problema de Salud Pública, se le debe dedicar partidas económicas y sociales acordes con este problema. Si tratamos procesos crónicos como la hipertensión, la diabetes, el colesterol elevado, con mayor motivo debemos tratar el consumo de tabaco, además está demostrado que es más coste efectivo.
España ratificó un Real Decreto el 10 de febrero de 2006 en el que se regulaban medidas sanitarias frente al tabaquismo y la venta, el suministro, el consumo y la publicidad de los productos del tabaco. El objetivo era proteger a las generaciones presentes y futuras de las devastadoras consecuencias sanitarias, sociales, ambientales y económicas del consumo de tabaco y de la exposición al humo, proporcionando un marco para las medidas de control que habrán de aplicar las partes.
Con este propósito, los estados ya están fomentando la información sobre las consecuencias sanitarias, la naturaleza adictiva y la amenaza mortal que supone fumar. También se están llevando a cabo distintas iniciativas para proteger a los fumadores pasivos y para prevenir el inicio del hábito.
Los países, además, aprobaron medidas legislativas para establecer mecanismos de responsabilidad civil y penal y adoptaron iniciativas de cooperación técnica, científica y de asesoramiento especializado a las naciones en vías de desarrollo.
La prevención de este hábito, que provoca cada año más de 50.000 fallecimientos y que es ya la principal causa de enfermedad y de muerte evitable en España, es uno de los objetivos prioritarios del Ministerio de Sanidad. Desde él, se intenta ayudar a la deshabituación tabáquica, especialmente centrada en el mundo laboral (creación de unidades de deshabituación, formación y sensibilización de profesionales sanitarios, campañas informativas, etc.), a las políticas de prevención del tabaquismo (programas de actuación dirigidos a niños y adolescentes con objeto de disminuir la incidencia del tabaquismo en estos colectivos así como retrasar la edad de inicio) y a la potenciación de los espacios sin humo.
La Ley del Tabaco
Campañas
Desde el Ministerio de Sanidad se intenta concienciar a los ciudadanos para que abandonen el hábito tabáquico y, en caso de los adolescentes, para que no se inicien en él. A través de continuas campañas informativas, tratan de que la población conozca todas las consecuencias de esta adición.
En la guía “Se puede dejar de fumar. Claves para conseguirlo” se plantean buenas razones para abandonar el tabaquismo y se trata de orientar sobre cómo conseguirlo. Esta guía tratará de ayudarle para:
- Clarificar qué se gana personalmente al dejar de fumar.
- Identificar por qué razones sigue fumando todavía.
- Conocer las características de su dependencia al tabaco.
- Anticipar dificultades.
- Prepararse para lograr su objetivo.
- Preparar un plan a su medida para dejar de fumar.
- Valorar y disfrutar sus logros.
Desde el Programa para dejar de fumar se explica al detalle qué es el tabaco, qué contiene su humo, cómo se hace un fumador, por qué se consume y qué efectos produce, además de las bondades que suponen para la salud el no hacerlo.
En este manual, se exponen al detalle los inconvenientes del tabaco, pero también se detallan cómo serán los primeros días sin fumar, el síndrome de abstinencia y la ansiedad, algo difícil de superar, pero no imposible si se cuenta con lo más importante: la motivación para hacerlo. Incluye también un autorregistro para que el ciudadano lleve su propio recuento de cigarrillos al día y una serie de consejos para saber qué hacer cuando te entren ganas de encender un cigarro. |