| El 2%
de la población escolar española es
superodotada, lo que significa que uno de cada veinticinco
niños puede tener un coeficiente intelectual
por encima de la media, o que, en cada aula, al menos
un alumno tiene un coeficiente intelectual superior
a 130 puntos, cifra asignada por la OMS para considerar
que un niño es superdotado. Pese a su alto
nivel intelectual, el 66% tienen un bajo rendimiento
escolar, desembocando en el fracaso escolar, que afecta
al 30% de estos niños. Y es que la falta de
paralelismo entre madurez intelectual y madurez psicoafectiva
que existen en ellos, les puede hacer ser víctimas
del fracaso en la escuela.

Un superdotado es un niño como
otro cualquiera, con necesidades educativas diferentes.
Ante un niño superdotado la mejor aptitud que
se puede tomar es la de motivarle (y no obligarle)
a aprender lo que va demandando, conforme a sus gustos.
Teniendo en cuenta que no todos los niños superdotados
necesitan ayuda, de hecho, muchos de ellos están
perfectamente adaptados a su entorno, sin que sea
necesario darles un tratamiento especial. También
ocurre que cuando un niño no está siendo
estimulado intelectualmente de manera conveniente
pueden aparecer problemas de comportamiento como respuesta
a la frustración que experimenta. Pueden ser
problemas de índole agresiva o pasiva. En el
primero de los casos el niño presenta signos
de violencia, física o verbal, comportándose
con rebeldía, sin seguir ningún tipo
de regla. En el caso de que el superdotado adopte
una actitud pasiva, nos enfrentamos a un niño
que vive en un mundo de fantasía, que evita
el contacto con la gente y no se defiende si alguien
le insulta.
Características
Los niños con coeficiente intelectual
alto se caracterizan porque no les gustan los deportes
de mayorías, siendo sus aficiones preferidas
la lectura, el dibujo o hacer puzzles. Tienen dificultad
para relacionarse con los niños de su edad.
Son desobedientes, vulnerables al fracaso y al rechazo
de sus compañeros.
Suelen tener problemas de comportamiento,
cuestionando a la autoridad y los valores tradicionales.
Se caracterizan por el especial grado
de afectividad que demuestran, necesitando relacionarse
con el resto de personas y establecer con ellos vínculos
de amistad y confianza.
Los niños superdotados no tiene
por qué ser los que mejores notas sacan, ya
que, muchos de ellos al acostumbrarse a aprobar los
primeros cursos sin esfuerzo, no desarrollan hábitos
de estudio. Son niños que necesitan una estimulación
internacional adicional para evitar que se aburran.
Otro recurso es que se relaciones con niños
similares a ellos para evitar que se encierren en
sí mismos.
Los superdotados son conscientes desde
pequeños de que son diferentes al resto y,
dependiendo de su personalidad, interpretarán
estas diferencias de una manera u otra.
Es por tanto, obligado distinguir
entre el niño superdotado y el niño
con talento académico, que saca buenas notas,
destacando por su rendimiento en clase.
¿Cómo detectarles?
Detectar la superdotación a
edad temprana, antes de los cinco años, es
muy complicado, hay síntomas que pueden alertar
a los padres, como el hecho de que el niño
plantee preguntar impropias parar su edad o una inusitada
impaciencia por recopilar información. En la
edad escolar, el niño superdotado no es el
que mejores notas saca o el que tiene mayor rendimiento,
por lo que suelen pasar desapercibidos.

Lo más habitual es detectarlos
cuando están en primaria, entre ocho y diez
años, debido a que suelen ser problemáticos
en su conducta o en el manejo de sus emociones. Suelen
ser muy inquietos, no muestran interés por
las actividades propuestas ni siguen el ritmo de la
clase.
Además del Coeficiente Intelectual
alto, hay una serie de características que
pueden ayudarnos a identificar a los niños
superdotados:
- Aprenden con rapidez, por ejemplo, decir la
primera palabra con tan solo seis meses.
- Duermen poco.
- Tienen alta capacidad creativa.
- Tienen gran memoria para las cosas que les interesan.
- Empiezan a leer muy pronto, sin necesidad de ayuda.
- Realizan preguntas explorativas a edades tempranas.
- Están preocupados por la moralidad y la
justicia.
- Son muy críticos consigo mismo y con los
demás.
- Tienen baja autoestima.
- Presentan síntomas de depresión
y distracción.
- Demandan mucha información, consultando
diccionarios o enciclopedias.
- Tienen mucha curiosidad, haciendo preguntas constantemente.
- Son muy independientes.
- Suelen ser inconformistas y desobedientes.
- Se preguntan el por qué de determinadas
situaciones, especialmente de las no deseadas.
- No les gusta someterse a la autoridad.
- En ocasiones manifiestan una acusada madurez o
capacidad de liderazgo.
Además, los estudios clínicos
presentan como hipótesis que, en este tipo
de niños, se produce una mayor actividad metabólica
cerebral, además de mostrar carencia de magnesio,
vitamina B-1 y B-6.
En cualquier caso, la investigación
en este campo es incipiente y todavía no pueden
determinarse las causas de estas extraordinarias capacidades
intelectuales en algunos niños desde su nacimiento
Estrategias de actuación
Entre las estrategias de actuación
a asumir ante los casos de sobredotación intelectual,
están los programas de enriquecimiento psicopedagógicos
que aportan estímulos mediante adaptaciones
curriculares, los programas de aceleración,
promocionando al niño uno o dos cursos por
delante de su edad, o programas de agrupamiento, en
colegios especiales, que se llevan a cabo principalmente
en EE.UU., Israel, Rusia y China.
En el caso concreto de España,
el sistema educativo propone unas líneas de
actuación basadas en la adaptación curricular
o anticipando los periodos de la escolarización
obligatoria. El Ministerio de Educación, Cultura
y Deporte cuenta con unos programas especiales de
enriquecimiento cultural para que los niños
superdotados tengan la posibilidad de acudir a actividades
extraescolares, con el objetivo de desarrollar su
elevada capacidad. Igualmente existen cursos de formación
y asesoramiento para los profesores, con el fin de
ayudarles a detectar niños superdotados en
sus clases.
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