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      3-Tópicos
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    1-Introducción     5-Agresiones sexuales
    2-Formas de violencia contra la mujer     6-Prevenir la violencia
    3-Tópicos     7-Los derechos de la mujer
    4-La violencia en la pareja     8-Medidas institucionales
   

En toda sociedad se comparten unos valores y una cultura, pero también existen mitos y prejuicios arraigados en la mente colectiva. Algunos de ellos se refieren a la violencia y los malos tratos y es importante terminar con ellos para erradicar esos malos tratos.

· Una idea muy frecuente es que la violencia se da en familias problemáticas. Este tópico, tan frecuente, parece obviar que en todos los hogares hay algún tipo de problema. La diferencia está en cómo se enfrenta la familia con ellos.

· Se atribuye a una circunstancia problemática personal del hombre (alcoholismo, drogadicción, paro) su recurso a la violencia. De esta forma se intenta justificar el hecho de que se trata de una situación puntual y transitoria, cuando en realidad, el hombre violento lo es también cuando sus circunstancias no son tan desfavorables. Muchos hombres violentos tienen una buena situación laboral y social.

· La familia se considera un ámbito privado intocable, por lo que si se dan casos de violencia se convierten en un asunto de familia que no debe trascender al exterior. Ese falso respeto a la intimidad es un peligro para la integridad de las personas que sufren los malos tratos.

· No es únicamente en familias con pocos recursos económicos donde se da esta situación. Mujeres con más recursos pueden sufrir igualmente algún tipo de maltrato, y pueden verse lo suficientemente presionadas por el entorno como para no contar su situación.

· Durante años, ha sido un tema del que no se hablaba, y ahora se tiende a pensar que se exagera al hablar de la violencia contra las mujeres. Cuando una mujer solicita ayuda es porque realmente está en una situación muy seria, que puede ser mucho más crítica si la sociedad se empeña en considerar que es ella la que tergiversa las cosas.

· La moda de recurrir a estadísticas para explicar la realidad lleva a pensar que es sólo un estereotipo de mujer la que sufre malos tratos: mujer pasiva, joven (entre 20 y 35 años), sin trabajo remunerado, con hijos, y que depende de un alcohólico o parado. En realidad, cualquier mujer puede sufrir una agresión.

· Es corriente pensar también que muchas mujeres no se separan de sus maltratadores porque en el fondo no les disgusta su situación. En realidad es el miedo, la falta de autoestima, la depresión, la falta de apoyos, la esperanza de que la situación cambie, etc., lo que les lleva a retrasar la decisión de abandonar a su agresor.

· Muchos hombres creen que la mujer en realidad no se atreve a demostrar claramente su deseo sexual, y que por ello, cuando dicen que no, en realidad están esperando que las obliguen. Hay que dejar claro que si se dice que no, es porque no se quiere.

· Muchas mujeres aguantan por sus hijos, creyendo que es lo mejor para ellos, pero esos niños acaban convirtiéndose en víctimas directas. Ver el maltrato que sufre su madre les crea trastornos de conducta, de salud y de aprendizaje.

· En el caso de violación es común creer que el violador es un enfermo mental y que no es responsable de lo que hace. Es una forma de justificarlos. Muchos violadores llevan una vida normal y pueden ser personas respetadas por su comunidad.

· Igual que al violador se le justifica, a la mujer se la culpabiliza muchas veces de incitar a la violación. Para estar libre de toda culpa ha de demostrar que no vestía provocativamente, que lleva una vida ordenada, etc. Incluso en el caso de violación, siempre se exige que se haya defendido, cuando en cualquier tipo de agresión en la que puede peligrar la vida de la víctima, como un robo por ejemplo, se recomienda no oponer resistencia. Parece que si no opone resistencia en realidad está dando un consentimiento tácito.

· Otro tópico es pensar que las violaciones sólo se producen en descampados y a altas horas de la noche. En realidad, más de la mitad de los casos de violación se producen en lugares no deshabitados, y el agresor es una persona conocida por la víctima.

 

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