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      6-La vivienda
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    1-Introducción     5-Una nueva situación
    2-Cambios físicos     6-La vivienda
    3-El afecto y la sexualidad     7-Cuidar de otros
    4-Economía     8-Medidas sociales. Ley de
      Dependencia.
   

Hay muchas posibilidades a la hora de tener un hogar, se puede vivir sola, con otras personas, con ayuda, en una residencia, etc. Lo importante es que sea un lugar cómodo, adaptado a las propias necesidades, que sienta como suyo y le dé seguridad.

En casa

La propia casa, en la ciudad o en el pueblo donde se ha residido siempre, rodeada de personas conocidas, es la opción que muchas mujeres prefieren. En muchos casos, hacer unas pequeñas reformas le permiten seguir valiéndose sola. Por ejemplo, poner picaportes bajos en vez de pomos, para que no sufran tanto las manos y muñecas cuando se debilitan, instalar asideros para evitar caídas, etc. Además, a medida que los más jóvenes han abandonado el hogar, se puede disfrutar colocando y redistribuyendo los objetos que han acompañado durante años. Esta adaptación de la casa a la nueva situación personal ayuda a afrontar los cambios.

Si el edificio tiene difícil acceso, por ejemplo, si carece de ascensor, es posible que haya que mudarse, y es mejor hacerlo antes de que la movilidad sea un problema y la vivienda se vuelva incómoda. Poder salir con libertad e independencia, poder hacer los pequeños recados de cada día, es importante para encontrarse bien. De esta forma, la casa será accesible también para las visitas que se pueden encontrar en la misma situación de deterioro físico que les impida hacer esfuerzos como subir escaleras.

Hay ayudas económicas que se pueden solicitar y que están destinadas a sufragar los gastos de esas adaptaciones del hogar.

Ayuda a domicilio

Una mujer puede valerse por sí misma en su hogar, pero puede necesitar una ayuda suplementaria para realizar algunas tareas, o quizás lo que necesita es un poco de compañía en la casa. El Inserso, las comunidades autónomas, Corporaciones Locales, Cruz Roja y Cáritas tienen servicios de ayuda a domicilio.

Tele-asistencia domiciliaria

Este servicio proporciona una gran tranquilidad, ya que asegura tener ayuda en el caso de que suceda cualquier emergencia. Un pequeño dispositivo que la mujer lleva consigo puede hacer disparar la alarma en cualquier momento.

Compartir vivienda

Si se dispone de una casa grande, puede resultar beneficioso compartirla, bien por el ingreso extra que supone alquilar una habitación, bien porque ayuda a superar la soledad. Siempre es bueno establecerse un periodo de prueba a la hora de compartir piso, porque en ocasiones una o ambas partes pueden encontrarse a disgusto.

Viviendas de protección oficial y beneficios relacionados con la vivienda

En el caso de tener que cambiar de casa, hay tener en cuenta que actualmente se reservan viviendas de protección oficial para mayores.
También hay descuentos y exenciones en Tasas Municipales (recogida de basuras, suministro de agua y alcantarillado, impuesto de contribución urbana, etc.) que los ayuntamientos ofrecen a personas mayores. Telefónica también tiene establecidas reducciones en la cuota de conexión para pensionistas, y también exenciones en la cuota mensual de abono.

Residencias

A veces las circunstancias personales o las condiciones de la vivienda llevan a tomar la decisión de trasladarse a una residencia. Muchas veces, esta decisión se toma en medio de una crisis, lo que hace más duro el cambio. Si la persona es capaz de tomar sus propias decisiones, no se puede abordar este tema a sus espaldas, debe ser ella quien decida ingresar en una residencia, eligiéndola e informándose previamente de cuál es la que más le conviene. Es bueno, una vez realizado el traslado, que la familia la visite a menudo para hacer menos dura la transición.

Hay formas intermedias a la vida en una residencia. Se pueden realizar estancias diurnas en hogares y residencias. Normalmente la persona permanece entre 7 y 8 horas, entre las 10 de la mañana y las 7 de la tarde. El personal de la residencia se encarga de llevarlos y traerlos en vehículos apropiados. Pueden comer y asearse en el centro.

También existe la posibilidad de realizar estancias temporales, generalmente, en temporada de vacaciones. La familia puede descansar, y la persona mayor también puede tener sus propias vacaciones y un cambio de aires.

Otras alternativas

Vivir en grupo

No sólo los jóvenes comparten piso. En ocasiones, grupos de diez o doce personas mayores se organizan para vivir juntas. Son gente que puede valerse por sí misma, pero viviendo juntos se pueden ayudar y se encuentran menos solos.

Vivienda intergeneracional

Hay gente que prefiere vivir con personas de distintas edades. Existe un programa universitario en algunas comunidades autónomas que pone en contacto a estudiantes universitarios con personas mayores. Estas ceden o alquilan por un precio reducido una habitación a los jóvenes y así disponen de compañía y ayuda. El éxito de este programa hace que cada vez se extienda a más Universidades.

Vivienda tutelada

Un grupo de personas mayores viven con autonomía, pero con la tutela y asistencia técnica de una entidad pública o privada. Las personas alojadas en viviendas tuteladas contribuyen a los gastos con un 20 o un 75% de su pensión, en función de si sólo cuentan con el alojamiento o tienen también la manutención.

Acogida familiar

Es el caso de personas que no pueden vivir solas, por problemas de salud, por no poderse valer solas, por escasez de medios económicos o por la mala calidad de su vivienda. Estas personas mayores se incorporan a una familia con la que no hay relación de parentesco y disponen de una habitación de uso exclusivo, con las condiciones de higiene adecuadas.

 

 

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