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      3-Tópicos sobre la mujer trabajadora
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    1-Introducción     7-Riesgo en el embarazo
    2-La mujer en el mercado laboral     8-Maternidad
    3-Tópicos sobre la mujer trabajadora     9-Reconomiento médico
    4-Los riesgos del trabajo doméstico     10-Drogas y trabajo
    5-Tener un empleo     11-Acoso sexual en el trabajo
    6-Riesgos laborales     12-Iniciativas
   

La sociedad, dentro de los roles que establece para hombres y mujeres, también establece qué profesiones puede ejercer un sexo y otro. Hay profesiones que se han considerado masculinas: electricistas, taxistas, mecánicos, ingenieros, arquitectos, pilotos, etc. Mientras las mujeres han sido empleadas del hogar, azafatas, profesoras, telefonistas, secretarias, etc.

Desde hace ya algún tiempo existen campañas para ofrecer un acceso igualitario para ambos sexos a los puestos de trabajo. Se ofrecen ayudas públicas para modificar las instalaciones de algunas empresas, por ejemplo, para crear vestuarios masculinos y femeninos. De esta manera no es un problema que una mujer acceda a un puesto de trabajo en una empresa donde los empleados han sido tradicionalmente hombres. Además, el desarrollo tecnológico permite que la mujer ocupe puestos que antes se consideraban masculinos por el esfuerzo físico que implicaban o por su peligrosidad. Hoy hay mujeres en la minería, los servicios de vigilancia, el ejército, etc.

Lo que aún es necesario es una campaña que acabe con algunos tópicos relacionados con la mujer y el mercado laboral. Es común por ejemplo, creer que mientras que el hombre necesita un trabajo, la mujer trabaja sólo porque quiere, no por necesidad. Una mujer puede tener necesidad de tener un empleo e ingresos propios, como cualquier hombre, para sus necesidades, las de su familia, para ser más independiente, o simplemente para desarrollarse como persona.

La doble jornada que se ve obligada a realizar la mujer, en el trabajo y en casa, habitualmente le ha impedido tener la disponibilidad laboral que podía tener el hombre. Esto ha vetado en muchas ocasiones el acceso de la mujer trabajadora a puestos de responsabilidad o de dirección. Esta situación se va superando, algunas mujeres acceden a puestos de dirección, pero normalmente se asciende a costa de perder calidad familiar o, incluso, renunciando totalmente a la familia por parte de la mujer profesional.

El mundo laboral, los horarios y la forma de relacionarse, es todavía masculino, y reproduce el esquema tradicional en el que el hombre trabajaba fuera de casa, mientras que la mujer permanecía en el hogar. La familia sigue siendo una carga femenina. Así por ejemplo, se cree que una mujer falta mucho más al trabajo que un hombre. Si esto es así, es porque, mientras los hombres se ausentan para realizar gestiones administrativas, las mujeres lo hacen normalmente por cuestiones familiares, como acudir al médico con sus hijos, resolver el problema de que ha fallado la niñera, etc.

Discriminación laboral

Aún hoy es frecuente que la mujer se encuentre discriminada en el mundo laboral. Los puestos a los que accede una mujer son más bajos, se le exige más que a un hombre para promocionarse y los sueldos, en un puesto similar, son inferiores. Dos de cada tres personas que trabajan en la economía sumergida son mujeres. Este tipo de trabajo significa la ausencia de derechos sociales o laborales, unos sueldos por debajo del mínimo interprofesional y jornadas de trabajo largas y en condiciones muy duras.

 

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