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      6-Riesgos laborales
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    1-Introducción     7-Riesgo en el embarazo
    2-La mujer en el mercado laboral     8-Maternidad
    3-Tópicos sobre la mujer trabajadora     9-Reconomiento médico
    4-Los riesgos del trabajo doméstico     10-Drogas y trabajo
    5-Tener un empleo     11-Acoso sexual en el trabajo
    6-Riesgos laborales     12-Iniciativas
   

Las mujeres, con su incorporación al trabajo, han diversificado las tareas que se realizan. Sin embargo, las medidas de seguridad que existen, y los estudios sobre riesgos laborales, siguen pensados para hombres. Por ello es importante que la mujer se implique en los sindicatos u organizaciones relacionadas con la empresa para analizar los riesgos que corre en el desempeño de sus tareas.

Es corriente que la mujer realice trabajos que no requieran fuerza física, pero sí agilidad o concentración, trabajos monótonos, sedentarios o carentes de creatividad. En muchas ocasiones, se ven obligadas a trabajar en posturas forzadas, de pie, en cadenas de montaje con una cadencia elevada, sin poder hacer pausas. En la economía sumergida, la mujer compagina las tareas del hogar con trabajos que no requieren tecnología, tan sólo destreza manual, y que se pueden realizar en cualquier lugar (normalmente son trabajos que se pagan por unidades entregadas y a muy bajo precio). La mujer ocupa puestos relacionados con el cuidado de otras personas, como enfermeras, profesoras, etc. Y son más las mujeres que se encuentran en situaciones precarias, en trabajos poco cualificados donde no tienen que participar en la toma de decisiones, que las que tienen un trabajo estable, bien remunerado y cualificado.

Un trabajo manual rutinario, puede ser agotador física y mentalmente, pero aparentemente no es dañino. Sin embargo, la repetición de las mismas posturas y movimientos acaban creando lesiones musculoesqueléticas. Los huesos, músculos, articulaciones, el sistema circulatorio, todo el organismo se ve afectado. La artrosis es una de las enfermedades más frecuentes. La deformación de los dedos y las articulaciones es muy corriente en este tipo de trabajos.

Todos estos problemas podrían ser investigados y prevenidos. Hay condiciones de trabajo que se pueden mejorar. Por ejemplo, trabajar siempre mejor sentada que de pie, y disponer de una silla regulable, para adaptarla a la altura de cada persona. Intentar cambiar de postura varias veces a lo largo de la jornada. Mesas, teclados, herramientas, pueden adaptarse para facilitar el trabajo a cada persona. Cuando el ritmo de trabajo es muy elevado es conveniente realizar pausas regulares. Y en el caso de las tareas repetitivas intentar alternarlas con otras, variar un poco de actividad. Informarse sobre cómo realizar de forma adecuada una tarea puede reducir el riesgo de lesiones posteriores. Realizar revisiones de los equipos y reconocimientos médicos periódicos asegura la prevención de riesgos.

El estrés

El estrés puede venir producido por un exceso de trabajo, por la presión del entorno, por una actividad que no satisface o por un ritmo de trabajo muy alto. El cuerpo reacciona ante el estrés aumentado el ritmo y la presión cardíaca, el tono muscular y la producción de adrenalina. Esta situación puede provocar dolores de cabeza, tensiones musculares, ahogos y palpitaciones. El estado de ánimo cambia, el cansancio produce irritación y malestar. La ansiedad puede llevar a incrementar el consumo de alcohol o de tabaco, e incluso a consumir psicofármacos.

En esta situación, el trabajo puede convertirse en una obsesión, por dar la talla, por querer llegar a todo. Hay que pensar hasta que punto trabajar en esas condiciones produce algún beneficio, sobre todo cuando física y emocionalmente se siente malestar. Puede ser mejor trabajar menos y disfrutar un poco más de la vida. Plantearse un horario donde haya lugar para el trabajo, pero también para descansar o para realizar otras tareas que interesen, puede disminuir el estrés. Hay técnicas de relajación que ayudan, y hacer deporte elimina las tensiones acumuladas. Es posible que parte del problema venga porque no se sepan aceptar las propias limitaciones. Conocer las capacidades que se poseen y plantearse objetivos en función de ellas puede ser una buena estrategia.

Para combatir el estrés en el trabajo es importante plantearse metas realistas y un ritmo de trabajo que no suponga una merma en la salud. Hay que encontrar un sentido a la ocupación que se tiene, analizar los resultados que se obtienen con ella y saber lo que se quiere conseguir. Se debe evitar, dentro del entorno laboral, un control o un autoritarismo excesivo

V Encuesta Nacional de Condiciones de Trabajo

Según la V Encuesta Nacional de Condiciones de Trabajo, para reducir el número de lesiones y patologías es fundamental establecer y llevar a cabo unas normas básicas de prevención.

Y es que, con respecto a 1999, se ha detectado un mayor número de enfermedades o lesiones entre los trabajadores españoles. Un 5,3% de las personas que desarrollan su labor en el sector servicios asegura sufrir síntomas compatibles con cuadros de estrés. Sin embargo, las consultas más frecuentes realizadas a los médicos están relacionadas con dolores de espalda y cuello.

Una forma de evitar situaciones perjudiciales para la salud es que el trabajador y la empresa tomen medidas que fomenten la seguridad y el bienestar del profesional. Los siguientes consejos son algunas estrategias que se deben tener en cuenta si se quieren evitar accidentes y mantenerse sano:

  • Cumplir un horario: hacer horas extras o realizar una jornada laboral excesiva conlleva un mayor número de accidentes y lesiones.

  • Las zonas de paso y las salidas deben permanecer sin obstáculos.

  • El lugar de trabajo debe estar limpio y ordenado.

  • Si se manejan cargas, la espalda debe mantenerse recta y los pies firmemente apoyados.

  • Ante cualquier anomalía eléctrica es conveniente avisar al equipo de mantenimiento en lugar de intentar solucionar el problema.

  • En un mismo enchufe no se deben conectar varios aparatos eléctricos.

  • Si en el trabajo se manipulan productos químicos hay que utilizar las protecciones adecuadas y tener a mano el teléfono de Urgencias Toxicológicas.

  • Si la jornada laboral se desarrolla delante de un monitor: la espalda debe estar recta, el asiento debe regularse, la pantalla no debe mostrar reflejos, la distancia mínima de los ojos al ordenador o televisión debe ser 40 cm y tras dos horas de trabajo se debe cambiar de posición.

  • Los profesionales que empleen un vehículo como medio de trabajo, deben respetar las normas de seguridad vial y llevar puesto el cinturón de seguridad.

  • El estrés puede evitarse o reducirse si se planifican las tareas adecuadamente, estableciendo las de mayor carga de trabajo al comienzo de la jornada y llevando a cabo períodos de descanso.

  • El empresario debe mantener el lugar de trabajo en unas correctas condiciones: instalaciones eléctricas, calefacción, extintores o tuberías deben ser revisados periódicamente y puestos al día para fomentar la seguridad en el entorno laboral.

  • Por último, es recomendable llevar a cabo las pruebas médicas rutinarias establecidas por el servicio de prevención de la empresa. Si el trabajador es autónomo, debe vigilar periódicamente su salud, es la mejor forma de prevenir la aparición de enfermedades o atajar a tiempo algunos trastornos.

Fuente: Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales y El Mundo

 

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