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Limón
Aunque no es literalmente una fruta
de mesa, su uso está presente cada día
en la dieta. Su jugo es, por ejemplo, mucho más
sano, a la hora de macerar un pescado o aderezar una
ensalada que el vinagre, contraindicado en ciertas
dolencias estomacales como la pirosis (ardor). Su
contenido en vitamina C es muy alto y sólo
con el zumo de dos limones se cubren las necesidades
diarias de esta vitamina. Es recomendable, diluido
en agua hervida y mezclado con una punta de sal y
bicarbonato, para los procesos diarréicos,
ya que tiene propiedades astringentes. Sin embargo,
su acidez resulta demasiado fuerte para algunas enfermedades
gástricas. Entre sus muchas virtudes destaca
la de ser activador de las defensas naturales del
organismo contra toda clase de infecciones. Es popular
el hecho de que actúa como agente de prevención
en la gripe y que es de gran ayuda en la recuperación
de esta enfermedad tan común.
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