| ¿Qué
es la acidez del aceite?
Es un concepto referido al porcentaje
de ácidos grasos libres que tiene el producto.
Estos ácidos se generan cuando los triglicéridos
se hidrolizan, con lo que aumenta su acidez. Por ello,
cuando es elevada, significa una pérdida de
la integridad del aceite y, por tanto, supone que
ha habido un deterioro de sus triglicéridos.
Este proceso de degradación
se genera por la acción de todos los factores
negativos que pueden influir a lo largo de la cadena
de producción del aceite, e incluye aspectos
tan variados como la calidad de las propias aceitunas,
su madurez, el proceso de su recogida, el transporte
a la almazara, el modo de conservación hasta
ser molidas, el propio procedimiento de extracción
del aceite y las temperaturas que soportaron a lo
largo de todo el proceso. Por tanto, cualquier situación
que implique una manipulación inadecuada, facilitará
la destrucción de la grasa y el aumento de
la acidez.

La normativa vigente
define una serie de condiciones que permiten que un
aceite sea comercializado directamente, sin tener
que ser sometido a procesos de refinado. Una de tales
condiciones imprescindibles es su acidez, que ha de
ser inferior a 2%. Existen dos tipos comerciales de
aceite de oliva, que cumplen tales condiciones y que
se venden tal como salen de la almazara, debido a
su buena calidad y baja acidez: son el aceite virgen
y el aceite virgen extra.
Por el contrario, los aceites que se
obtienen sin las características adecuadas
para su consumo directo han de sufrir un proceso químico,
denominado rectificación o refino, para que
se conviertan en alimentos aptos para el ser humano.
Durante este proceso se le eliminarán los componentes
físicos o químicos indeseables, incluyendo
su acidez. Este aceite así obtenido es incoloro,
inodoro e insípido, y para su comercialización
se le añade una porción de aceite virgen
o aceite virgen extra, que mejora sus condiciones
y se vende con la etiqueta de aceite de oliva.
Frente a lo que sucede con el
aceite de oliva, este proceso de refinado o rectificación
se le aplica a todos los aceites vegetales, ya que
cuando se obtienen no se pueden consumir e incluyen
a los de girasol, colza, soja, arroz o maíz.
Ello explica que no existan formas de aceite virgen
de tales orígenes, por lo que sólo el
aceite de oliva se puede vender como un auténtico
zumo de fruta.
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