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A partir del
famoso Estudio de los Siete Países, Ansel
Keys desarrolló la idea de que la dieta
mediterránea era más saludable que
la del resto de los países occidentales.
Tales conclusiones fueron el resultado de sus
observaciones sobre la menor prevalencia de enfermedades
cardiovasculares en su enclave geográfico.
Sus estudios demostraron, asimismo, la relación
inversa entre el riesgo coronario y el mayor consumo
de ácidos grasos monoinsaturados, representados
sobre todo por el ácido oleico. Por el
contrario, el consumo de grasa saturada, que caracterizaba
a los centroeuropeos y norteamericanos, se asociaba
a mayor mortalidad cardiovascular. |