| ¿Qué
aporta el aceite de oliva de baja acidez en al dieta
mediterránea?
Aunque la composición grasa
de los aceites de oliva comestibles es similar, sea
cual sea su calidad, no sucede igual con el resto
de sus propiedades. En este sentido, quizás
lo más importante está en su contenido
en componentes vitamínicos y antioxidantes,
mucho más abundantes en los aceites de máxima
calidad y, por tanto, con una acidez más baja.
Por ello, cuando se consumen se obtiene un beneficio
máximo; pero además, el aceite de baja
acidez también cumple al máximo su función
de ser un placer para el paladar y un aliño
insustituible. Esto último permite que en la
dieta mediterránea se consuman ciertos alimentos
que son claves para la salud y que se tomarían
menos si no existiera el aceite de oliva. Ejemplo
de ello es el elevado consumo de ensaladas de verduras
y hortalizas, fuentes inestimables de fibra, oligoelementos
y vitaminas, en cuya preparación y aliño
es fundamental el aceite de oliva. Gracias a ello
nuestra alimentación es muy gustosa al paladar
y goza de gran aceptación, a pesar de ser fundamentalmente
vegetariana.
No obstante, es muy distinta de la
alimentación vegetariana tradicional de los
países anglosajones que, al ser pobre en grasa,
es menos atractiva para el consumidor, lo que hace
que tenga una difusión y un atractivo más
limitado. Por tanto, el aceite de oliva de gran calidad
y baja acidez, muy rico en vitaminas y antioxidantes,
es elemento clave e insustituible de nuestra dieta.
Sin su presencia la alimentación podrá
ser saludable, pero no se corresponde con lo que se
debe denominar dieta mediterránea.
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