| Introducción
Los balnearios se erigen como
centros idóneos para descargar las tensiones
del día a día.
España alberga dos mil manantiales
de agua minero-medicinales aunque en la actualidad,
tan sólo noventa están explotados como
balnearios. En función de la composición
de las aguas, la utilidad es variada y están
indicadas para enfermedades dermatológicas,
reumatológicas y respiratorias. Combinan el
poder del agua en todas sus variantes: chorros de
agua fría y caliente, saunas, vapores, aerosoles,
deportes dentro del agua, etc.
Lo que está claro es que las
aguas trabajan los cuerpos con el fin de producir
un efecto relajante o antiinflamatorio, mejorar los
problemas circulatorios, incrementar el apetito o
disminuir los problemas del aparato digestivo. Los
efectos, en mayor o menor medida, son una realidad.
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