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      3-El origen de los baños públicos
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    1-Todo lo que hay que saber     4-Tipos de agua y sus efectos
    2-Antes de elegir balneario     5-Servicio que ofrecen
    3-El origen de los baños públicos     6-Balnearios por comunidades autónomas
   


Parece que todo el mérito sea de los sirios, pues fueron ellos quienes construyeron los primeros baños públicos. Tras ellos, egipcios, griegos y romanos se deleitaron con la construcción y disfrute de los más lujosos baños públicos, el lugar idóneo para ampliar la vida social y disfrutar de los placeres del amor. Pero los conceptos cambiaron en el transcurso de la historia.

En la civilización griega, romana y egipcia el agua –y en consecuencia los baños públicos- era símbolo de poder, de riqueza y ostentación. El agua poseía connotaciones religiosas (purificación del alma) y quien disfrutaba de ella también lo hacía de las propiedades curativas de la misma.
Sin embargo, la Iglesia cristiana consideró más importante la limpieza del alma que la física, por lo que bañarse se convirtió –ante los ojos de la iglesia- en una actitud negativa para el alma, perjudicial para la salud e inmoral.

En el medievo, los médicos desaconsejaban los baños a las mujeres embarazadas, pues ello supondría un riesgo innecesario para su salud. Asimismo, quienes se encontraban entre la nobleza, descartaban la posibilidad de recibir un buen baño pues sólo les acarrearía graves problemas de salud. Tal fue la actitud de rechazo mantenida que, poco a poco, los baños públicos fueron desapareciendo.

Desde la Revolución Industrial llegó la pobreza, la falta de limpieza y, en consecuencia, enfermedades como el cólera. La situación condujo a la creación de más baños públicos y al surgimiento de una nueva mentalidad. Si en el siglo XVIII, las damas disfrazaban sus malos olores con perfumes, en el XIX los hábitos cambiaron. Las nuevas corrientes convirtieron a los personajes de dinero en hombres refinados preocupados por su salud, por lo que acudían con cierta frecuencia a los baños para disfrutar de las aguas medicinales.
Las casas comenzaban a construirse con baños propios y las corporaciones municipales se centraban en la construcción de baños públicos para las clases sociales más bajas. La mentalidad había cambiado.

 

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