| Digamos de entrada que al hilo de esta cultura, a veces obsesiva, de cuidado de la imagen personal y de búsqueda de un peso no siempre realista, y de que muchas personas buscan ingenuamente resultados rápidos y sin esfuerzo, ha florecido una industria, que entre otras cosas ofrece productos y dietas para adelgazar que, a tenor de lo que prometen, han pasado a ser conocidas como “dietas milagro”.
Estas dietas llamadas con evidente ironía “milagro” presentan una serie de características comunes:
- Se basan en una fuerte restricción energética, es decir, que son dietas muy bajas en calorías, diríamos que peligrosamente bajas.
- Son desequilibradas en cuanto a los alimentos que contienen, de manera que quedan excluidos de estas dietas alimentos necesarios para el organismo.
- La mayoría de ellas contienen toques exóticos, a veces hasta cómicos o simplemente delirantes.
- Carecen del más mínimo rigor científico y con frecuencia adoptan, como reclamo publicitario, nombres de personajes o instituciones muy conocidos, como la famosa dieta de la Clínica Mayo que, por cierto y por si no lo sabe, nada tiene que ver con esa muy prestigiosa y reconocida institución de los Estados Unidos de América.
- Prometen a quienes las siguen pérdidas de peso rápidas, de hasta 5 kilos al mes.
- Venden la idea de que se pueden realizar sin esfuerzo.
- Anuncian que son completamente seguras y que no presentan ningún riesgo para la salud.
Veamos qué hay de todo ello y cuál es la realidad que se esconde debajo de ellas y de sus muchas promesas.
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