| Haga de su dormitorio un lugar confortable
- Procure un ambiente adecuado con temperatura agradable, sin luces, olores ni ruidos (incluida la música).
- Evite el televisor, la radio, libros, comida y todo lo que le distraiga de conciliar el sueño.
- Utilice la cama sólo para dormir y para mantener relaciones sexuales. Si no logra conciliar el sueño en media hora o se despierta de madrugada, vaya a otra habitación, haga algo relajante y acuéstese sólo cuando reaparezca el sueño. Levántese a su hora habitual.
- Utilice un buen colchón.
- Mantenga el dormitorio a una temperatura templada.
Respete su propio horario de sueño
- Observe sus necesidades de sueño y ajuste sus hábitos a ellas: unas personas necesitan dormir más y otras menos.
- Adopte horarios regulares: acuéstese y levántese a la misma hora, para que su reloj biológico interno se acostumbre y se ajuste a su patrón de sueño-vigilia.
Haga ejercicio físico regular
- Evite el ejercicio intenso las en las 4 horas anteriores a acostarse: la adrenalina que se libera con el ejercicio no le dejará dormir.
Expóngase durante el día a la luz natural
- Nuestro organismo relaciona los períodos de sueño con la oscuridad y los de vigilia con la luz del día. Por ello, es importante que durante el día esté en contacto con la luz natural y que mantenga el dormitorio oscuro cuando se vaya a dormir
El sueño llega por sí mismo: prepárese para dormir
- No se esfuerce en dormir ni se preocupe en exceso: dormirá más fácilmente si no piensa en ello.
- Deje los problemas fuera del dormitorio: tenga pensamientos agradables al acostarse.
- Quizás necesite aprender a relajar su cuerpo y su mente.
Evite sustancias que dificultan el sueño
- El alcohol, el café y el tabaco dificultan el sueño y no dejan descansar bien: evítelos.
- Algunos fármacos también pueden alterar el sueño: consulte a su médico.
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