| “Fumar es un placer genial, sensual…”. ¿Recuerda?; esta es la letra de un famoso tango español de 1922 que popularizó más tarde Sara Montiel.
Dejando aparte que algunos entendidos opinan que la sustancia fumada a la que se refiere la canción probablemente es cocaína o marihuana -ahora no viene al caso-, muchos de los fumadores de tabaco de entonces y de ahora dirán que “fumar es un placer”.
El tabaco es una planta introducida en Europa probablemente por el descubridor de América, Cristóbal Colón, quien trajo de allí las primeras semillas de la planta, y fueron los soldados y navegantes españoles que volvían de aquellas tierras los que difundieron su consumo, tal como lo habían visto hacer a los nativos y ellos mismos se habían habituado a consumir.
Desde su introducción y hasta el siglo XVIII, al tabaco se le atribuyeron propiedades medicinales, y hasta mágicas. También se le consideraba como algo demoníaco porque convertía en peleles a sus consumidores, lo que ya da idea de las propiedades adictivas del tabaco, aunque entonces, por falta de conocimientos, se consideraran “cosa del demonio”. El hecho es que el consumo de tabaco se fue extendiendo por todo el mundo y, sobre todo a partir de la fabricación industrial de cigarrillos, generalizándose en las sociedades desarrolladas occidentales.
Hasta mediados del pasado siglo XX la costumbre de fumar tabaco era considerada como un hábito placentero e incluso distinguido, inocuo y socialmente bien visto. Sin embargo, a partir de los años sesenta se inició una sistemática y rigurosa investigación acerca de los componentes del tabaco y de sus efectos sobre la salud, que con el tiempo ha demostrado de manera indudable que fumar no es un hábito sino una adicción con efectos catastróficos sobre la salud tanto de los fumadores como de quienes, sin quererlo -los fumadores pasivos-, inhalan el humo del tabaco que otros fuman.
En definitiva que si, como reza el dicho, “hay amores que matan”, otro tanto ocurre con algunos placeres como el de fumar. Pero no hablemos por hablar y vayamos a los datos.
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