Como ya se ha dicho, el acto de fumar más que proporcionar placer lo que hace es eliminar de manera momentánea el malestar que causa la falta de nicotina, el llamado síndrome de abstinencia que es común al consumo de todas las sustancias adictivas.
Pero bueno, puesto que la idea de placer es muy personal y cada uno lo entiende a su manera, si alguien considera que fumar es un placer, debe saber que es un placer que le puede costar muy caro, no sólo en términos económicos, que también, sino sobre todo en pérdida de salud y de calidad de vida tanto suya como de los que le rodean, especialmente de quienes conviven con él día a día, es decir, los miembros de su familia.
Por cierto, si es usted fumadora, ¿no se plantearía dejar de fumar? |